MARICARMEN

El antiguo casero de Maricarmen carga contra ella y asegura que "era una mala vecina y una pésima inquilina"

Ignacio Lázaro, nieto del primer propietario del edificio de la calle Alcalde Sainz de Baranda, revela que "había protestas continuas" y que el trato con Maricarmen "nunca fue sencillo".

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Madrid |

CASERO MARICARMEN

Maricarmen, de 87 años, fue desalojada hace justo una semana del piso en el que lleva residiendo desde hace prácticamente 70 años, situado en la calle Alcalde Sainz de Baranda. El desalojo, realizado tras cuatro intentos anteriores y después de un prolongado litigio, ha generado una importante repercusión política, social y mediática que ha acabado en la multitudinaria acampada en la Puerta del Sol sin fecha de finalización prevista.

Contrasta el apoyo que ha recibido Maricarmen con las palabras de su antiguo casero, Ignacio Lázaro, que ha confesado esta mañana en Espejo Público, y más tarde en Y ahora Sonsoles, que nunca tuvo buena relación con la mujer. Nieto del primer rentista del edificio, mantiene que sus tías, de 95 y 96 años, fueron las que realmente trataron con ella, aunque él mismo se encargó de la gestión del edificio en dos etapas distintas de su vida.

"Una mala vecina"

Ignacio Lázaro ha contado su experiencia como casero el tiempo que vivió en el edificio, justo antes de casarse y años después, cuando ya volvió con sus tres hijos y su mujer. En el programa presentado por Susanna Griso ha explicado que "fue una mala vecina, vivía en la misma planta y todos los días eran protestas continuas, que si la calefacción no funcionaba, que si no podía usar el ascensor, quejas constantes y continuas".

"Era una mala vecina, tanto desde el punto de vista de ser un vecino como del punto de vista de ser el casero", añade, revelando que no era la única vecina con piso de renta antigua en el edificio: "Los otros inquilinos llegaron a la extinción de sus contratos, bien porque habían fallecido, bien porque decidieron buscar otra casa".

"Me parece una situación anómala que a día de hoy se tenga que sostener con tan pocos ingresos una vivienda en Madrid; pagaba 200 euros", ha declarado.

También ha confesado que "le subvencionamos en la medida de que su renta no alcanzaba en muchos casos a los ingresos suficientes para poder hacer frente a los gastos, ya que antiguamente las casas tenían un coeficiente y solo se podía aplicar un porcentaje".

Esto se debe a que las rentas antiguas incluían una serie de conceptos que se podían aplicar al inquilino, como luz, agua, el mantenimiento del ascensor: "Sólo podías dividir el 20% por coeficiente de cada una de las casas a todos los inquilinos de renta antigua".

Más tarde ha explicado en Y ahora Sonsoles la decisión de deshacerse del inmueble que tanto su padre como él habían heredado. "No podíamos incrementar la rentabilidad del inmueble; solo quedaba una solución, enajenarse del edificio", señala Ignacio Lázaro.

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