IA EN LA SANIDAD

Un estudio revela que uno de cada cinco españoles ha acudido al médico por recomendación de la IA

Casi la mitad de la población ha utilizado alguna vez la inteligencia artificial para resolver dudas sobre la salud, aunque la mayoría exige que su uso esté siempre supervisado por profesionales sanitarios.

Europa Press

Madrid |

La resonancia magnética cerebral es una de las pruebas que incluye el chequeo médico de Ascires, tanto para menores como mayores de 45 años.
La resonancia magnética cerebral es una de las pruebas que incluye el chequeo médico de Ascires, tanto para menores como mayores de 45 años. | ondacero.es

Cerca del 18% de la población española ha acudido a una consulta médica tras recibir la recomendación de un sistema de la inteligencia artificial (IA), mientras que un porcentaje similar reconoce haber decidido no acudir al considerar suficiente la información obtenida a través de estas herramientas, según el estudio impulsado por Cátedra CAMELIA USC-Plexus.

Los resultados de la encuesta, realizada a 4.700 personas, muestran además que casi la mitad de la población ha consultado en alguna ocasión un sistema de IA para resolver dudas relacionadas con su salud. La aceptación de esta tecnología es especialmente elevada cuando se destina a apoyar tareas técnicas o administrativas, como la gestión de citas, la interpretación de pruebas diagnósticas o el análisis de imágenes médicas. Sin embargo, las mayores reservas aparecen cuando la IA interviene en decisiones clínicas de mayor relevancia.

Según el estudio, el grado de aceptación depende menos del uso de la tecnología en sí que del papel que desempeña en el proceso asistencial y de las garantías que acompañan su utilización. En ese sentido, el 64% de los encuestados expresan su preocupación por que la IA pueda cometer errores que un profesional sanitario no cometería, mientras que el 62,3% teme que la atención sanitaria pierda parte de su componente humano.

Asimismo, aproximadamente la mitad de la población se muestra incómoda con la idea de que la IA participe en decisiones sobre su salud, aunque una proporción similar considera que esta tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de la atención sanitaria. Estos resultados reflejan que la ciudadanía no rechaza el uso de la IA, pero sí demanda que su incorporación se realice con garantías y bajo la supervisión de los profesionales sanitarios.

La supervisión médica como primer requisito

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el amplio consenso sobre la necesidad de mantener siempre el control de los profesionales sanitarios. La ciudadanía considera imprescindible que el uso de la IA sea transparente, que el paciente sea informado de su utilización y, sobre todo, que la decisión final continúe correspondiendo al profesional.

De hecho, la aceptación de la IA no aumenta cuando se presenta como una herramienta más precisa que los médicos, sino cuando se garantiza que actúa como apoyo a su criterio clínico. Las garantías de supervisión generan más confianza que la promesa de un mayor rendimiento tecnológico.

En ese contexto, el modelo asistencial preferido por la población es un sistema mixto, en el que los profesionales sanitarios cuentan con el apoyo de la inteligencia artificial. Esta opción es elegida por el 49,8% de los encuestados, mientras que cuatro de cada diez siguen prefiriendo un diagnóstico realizado exclusivamente por profesionales humanos.

La confianza pasa por la transparencia

Las conclusiones apuntan a que el principal desafío para impulsar la confianza social en la IA sanitaria no reside únicamente en mejorar su capacidad técnica o su precisión, sino en garantizar un uso transparente, comprensible y siempre supervisado.

En ese sentido, el 86,8% de los encuestados considera que debe ser informado si durante su atención sanitaria se utiliza inteligencia artificial, lo que confirma que la transparencia constituye un requisito esencial para favorecer su aceptación.

No obstante, los resultados también muestran una percepción moderadamente positiva sobre su implantación. A pesar de las preocupaciones expresadas, el 59% de la población confía en que el sistema sanitario español incorporará la inteligencia artificial de forma responsable y con las garantías necesarias, mientras que el 54,9% considera que esta tecnología podría contribuir a mejorar el acceso a la atención sanitaria de personas que viven en zonas rurales o con dificultades de desplazamiento.