ESCALADA DE TENSIÓN

Qué está pasando entre Cuba y EEUU: la imputación de Raúl Castro agrava las tensiones y el temor a una intervención militar

Las acusaciones contra el hermano menor de Fidel Castro llegan en plena escalada de las tensiones entre ambos países y recuerdan a las que pesaban contra Nicolás Maduro antes de la intervención militar en Venezuela que derivó en su captura.

La Justicia de Estados Unidos imputa a Raúl Castro y Trump aumenta la presión sobre Cuba

Las tres noticias de Carlos Alsina para empezar el día: "Trump construye la coartada para intervenir militarmente en Cuba"

Marta Pérez Miguel

Madrid |

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comparece ante los medios en el Despacho Oval de la Casa Blanca
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comparece ante los medios en el Despacho Oval de la Casa Blanca | Reuters

El pasado mes de enero, Estados Unidos detuvo al expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una operación militar que provocó un cambio de liderazgo en el país y un Gobierno mucho más abierto hacia el Ejecutivo estadounidense. Días después, la Administración Trump puso el foco en Cuba: Marco Rubio lanzó un aviso diciendo que la isla estaba en "serios problemas", y el propio Donald Trump advirtió de que había que llegar a un acuerdo antes de que fuera "demasiado tarde".

El asedio petrolero de EEUU a Cuba

Como ese acuerdo no llegó, a finales de enero, Trump declaró la situación con la isla como una "amenaza extraordinaria para la seguridad nacional" y firmó un decreto por el que impuso aranceles a los bienes procedentes de países que vendiesen petróleo a Cuba.

Esto agravó la crisis energética que el país caribeño ya venía sufriendo desde mediados de 2024. A raíz del asedio petrolero de Trump, se empezaron a producir cortes eléctricos y de energía; el Gobierno cubano lo calificó de "genocida" y acusó a la Administración estadounidense de estar "asfixiando" a la isla.

Toma "amistosa" de Cuba

Justo un día antes de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, que derivaron en una guerra en Oriente Medio y una de las mayores crisis energéticas de los últimos años, Donald Trump declaró que su país estaba hablando con Cuba e, incluso, planteó la posibilidad de que se produjese una "toma amistosa" de la isla.

Aunque no dio detalles al respecto, el presidente aseguró que Marco Rubio estaba manteniendo reuniones con el régimen cubano "al más alto nivel" y dio a entender que la situación podía llegar incluso a un punto crítico.

Varias reuniones diplomáticas

A lo largo de los meses de febrero, marzo y abril se produjeron varios encuentros diplomáticos con el objetivo de desencallar la situación entre ambos países. Una de ellas habría sido la mantenida entre el nieto de Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, con Rubio en algún momento de febrero.

En abril, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó en varias declaraciones y entrevistas que no dimitiría de su cargo, al tiempo que aseguraba que Estados Unidos no tenía una razón de peso y válida para realizar un ataque militar o una intervención contra la isla.

"El momento es desafiante y nos convoca otra vez, como en abril de 1961, a estar listos para enfrentar las amenazas, entre ellas, la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuese inevitable, ganarla", dijo durante un mitin en abril.

Las conversaciones continuaron durante el mes de abril en varias ocasiones y entre peticiones por parte de EEUU de liberar a los presos políticos cubanos. Sin embargo, las negociaciones siguieron encalladas y en mayo volvieron las amenazas de Trump de una intervención en Cuba (de hecho, llegó a decir que buques de guerra desplegados por EEUU en Oriente Medio volverían y se quedarían en la isla).

Imputación de Raúl Castro

Pero a pesar de las negociaciones, la tensiones entre ambos países ha vuelto a un punto álgido a raíz de la imputación este jueves de Raúl Castro, el hermano menor de Fidel Castro bajo cargos que incluyen el asesinato de estadounidenses, una decisión que fue ampliamente celebrada por el exilio cubano, pero refutado por el Gobierno de la isla, que aseguró que no tenía fundamento jurídico. Castro podría enfrentar la cadena perpetua por cada uno de los cuatro asesinatos.

El Departamento de Justicia (DOJ) estadounidense hizo pública la acusación, que había sido presentada en abril ante una corte federal de Florida, pero había permanecido en secreto, e imputó a Castro por el derribo de dos aeronaves de la organización humanitaria 'Hermanos al Rescate' en 1996.

El incidente tuvo lugar hace 30 años, cuando cazas cubanos atacaron a dos de las tres aeronaves de 'Hermanos al Rescate', que sobrevolaban la franja de mar que separa Florida de Cuba para rescatar a balseros que huían de la isla.

Castro ejercía entonces como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y aunque el régimen castrista argumentó que los aviones sobrevolaban su espacio aéreo, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) dictaminó que el ataque ocurrió en aguas internacionales.

La sombra de una "agresión militar" y las declaraciones de Rubio

El Gobierno cubano no tardó en responder a la acusación contra Castro, que tachó como "una acción política, sin ningún basamento jurídico", que sólo buscaba "engrosar" el argumentario "para justificar el desatino de una agresión militar".

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, salió en defensa del 'número dos' de la revolución cubana y criticó la "infamia" cometida por Estados Unidos contra el "héroe" cubano, asegurando que Washington mentía y manipulaba sobre los sucesos alrededor del derribo de las avionetas.

Sin embargo, Trump —principal instigador del recrudecimiento de las sanciones contra Cuba— descartó que la acusación fuera síntoma de una nueva escalada, al tiempo que sostuvo que no era necesario porque "ese lugar se cae a pedazos". Por su parte, Marco Rubio, consideró "bajas" las posibilidades de llegar a un acuerdo con los cubanos a la vista de su supuesta falta de apertura a cambiar un sistema que tachó de "fracasado".

"La preferencia del presidente (Donald Trump) es siempre un acuerdo negociado y pacífico. Eso sigue siendo nuestra preferencia. En cuanto a Cuba, voy a ser sincero, la probabilidad de que eso ocurra, teniendo en cuenta con quién estamos tratando ahora mismo, no es muy alta", dijo.