Las organizaciones humanitarias avisan de que el coste humano en la República Democrática del Congo es devastador. Según ACNUR, urgen más de 780 millones de dólares para poder atender al más del millón de refugiados congoleños en países vecinos -como Burundi, Angola, Ruanda y Uganda- y a los casi 8 millones de desplazados internos que han tenido que huir de la violencia y de los enfrentamientos entre el ejército congoleño y las milicias rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23).
Sobre el terreno, el presidente de Hambrecero.es, Álvaro Cuadrado, lamenta que las partes estén obstaculizando la entrada de la ayuda humanitaria, que llega con cuentagotas a ciudades como Bukavu o Goma. "Para acceder a determinados territorios tenemos que hacerlo con el beneplácito de las diferentes facciones, lo que nos convierte en el objetivo de los otros". Y recuerda que su posición "es neutral", su misión no es otra que ayudar a las personas vulnerables.
El presidente de esta ONG española reconoce que probablemente "ahora mismo la República Democrática del Congo sea uno de los lugares más peligrosos y complejos del mundo", pero el compromiso de Hambre Cero con la población "no es puntual". Este trabajador humanitario explica que Hambre Cero ya ha enviado "un container a Bukavu y otros dos camiones con alimentos a la zona de Sake entrando por Goma". "Una labor que, por cierto, se mantendrá en el tiempo con el envío de 24 contenedores cargados de ayuda humanitaria durante los próximos 12 meses", según anuncia Cuadrado.
Violaciones de los DDHH como táctica de guerra
Las organizaciones humanitarias desplegadas en RDC denuncian que se están cometiendo atrocidades como tácticas de guerra. Comunidades enteras han tenido que abandonar sus casas y en estos momentos hay cientos de miles de mujeres y niños desplazados expuestos a graves violaciones de los derechos humanos como abusos sexuales, asesinatos arbitrarios o reclutamiento forzado.
