El profesor de Relaciones Internacionales y periodista analizó en La Brújula, con José Miguel Azpiroz, las claves de una reunión marcada por la guerra en Irán, la pugna comercial y el papel estratégico de Taiwán.
Un Trump con menos cartas frente a China
Rodríguez dibuja un escenario en el que Estados Unidos llega en peor posición que su rival. A su juicio, el conflicto en Irán ha obligado a Washington a replegar recursos militares clave desde Asia, debilitando su capacidad en la región.
En este contexto, sostiene que China parte con ventaja tanto en el plano militar como en el económico, especialmente por su control de sectores estratégicos como las tierras raras o las tecnologías vinculadas a la transición energética.
El experto resume la situación como una negociación desigual en la que, pese a la retórica de Trump, Pekín tiene la iniciativa.
Pekín se consolida como potencia "responsable"
Más allá del terreno militar o comercial, Rodríguez apunta a un elemento clave: la imagen internacional. China, explica, está aprovechando la coyuntura para proyectarse como un actor estable frente a un Estados Unidos errático.
En paralelo, subraya la concentración de poder de Xi Jinping, que ha roto los límites tradicionales de mandato y refuerza su posición interna, algo que también se refleja en los gestos protocolarios, como su ausencia en la recepción a Trump en el aeropuerto.
Taiwán, la pieza más delicada
Uno de los puntos más sensibles de la cumbre es Taiwán. Rodríguez advierte de que Pekín puede aprovechar la debilidad estadounidense para avanzar en su objetivo estratégico sobre la isla.
En este sentido, alerta de que la visión transaccional de Trump —donde "todo tiene un precio"— podría poner en riesgo compromisos históricos de Washington con Taipéi, incluida la venta de armas.
El analista también enmarca esta situación en una lógica más amplia en la que China avanza sin confrontación directa, beneficiándose del desgaste de sus rivales.
