Como se nos amontonan los apocalipsis, y andábamos ocupados con el desembarco del hantavirus, no hemos prestado mucha atención a Putin. Dijo este fin de semana que la guerra en Ucrania está llegando a su fin. ¿Por qué Putin habla ahora de que la guerra en Ucrania está a punto de terminar?
Sin duda, tiene que ver que Rusia está perdiendo terreno en el campo de batalla. Ucrania está recuperando territorio que había perdido en 2023; además, las bajas rusas están creciendo más rápido que los reemplazos; también hay factores económicos: aunque la economía rusa estaba teniendo un respiro gracias al aumento del precio del petróleo por la guerra de Irán, esos precios se pueden desplomar si hay un acuerdo en Ormuz (que es lo que Xi Jinping puede intentar en la visita de Trump a Pekín esta semana) y, además, Ucrania está atacando con drones refinerías clave; de hecho los drones son otra de las claves, Ucrania se está convirtiendo en una potencia en esta tecnología.
Todo esto son razones que esboza Dan Sabbag en The Guardian. Pero hay otras dos que no conviene olvidar. Las que Anne Applebaum lleva repitiendo desde que Putin inició la invasión: el objetivo de Putin con esta guerra era que Ucrania dejara de existir. Conquistar Kiev en tres días y poner un gobierno títere que rusificase Ucrania. Y ese plan fracasó. Así que se ha venido conformando con destruir lo que no podía conquistar.
Pero el segundo objetivo de Putin sí que le está saliendo bien. Uno más global. Hace años que el plan de Putin era socavar el derecho internacional y las normas mundiales establecidas tras la Segunda Guerra Mundial. Hacer del mundo un lugar en el que los países fuertes pueden invadir a los más débiles, y los grandes dominar a los pequeños. Y para ese ya no hace falta que Putin se siga esforzando tanto. Puede retirarse si quiere, que Trump se está encargando él solito de conseguirlo. Mañana va a ver a Xi, al que seguro le encanta el plan.
¿Moraleja?
A Putin, Xi y Trump no les va mal,
desmontando el orden global

