Fernando Arancón y David Gómez explican en El Orden Mundial de Julia en la onda un tema que está pasando bastante desapercibido, pero del que desde hace unos días en redes sociales no se para de hablar: el auge del cristianismo evangélico en España. Y es que hace unos días el estadio Metropolitano de Madrid se llenó de fieles para rezar junto a pastores entre los que estaba Dani Alves.
El exfutbolista, que fue condenado por agresión sexual y luego absuelto, se hizo pastor durante todo este proceso, y llama la atención la cantidad de gente que acudió a este evento. ¿Qué significado tiene? El Orden Mundial explica que se trata de un macro evento evangélico, algo típico en EEUU y en Latinoamérica: "No son cualquier tipo de cristianos evangélicos, son una corriente muy particular, que es la que más crece: los neopentecostales. Esto es importante porque no podemos hacer una generalización indebida porque corremos el riesgo de meter a todos en el mismo saco y, sobre todo, de perder el foco del fenómeno al que nos enfrentamos".
¿Qué son los neopentecostales?
El cristianismo evangélico está dentro del protestantismo, que es una de las tres ramas de la religión cristiana (junto con el catolicismo y la iglesia ortodoxa). Los pentecostales surgieron a finales del XIX principios del XX en un contexto de despertar religioso en las nuevas ciudades estadounidenses. No hay una única iglesia pentecostal o neopentecostal, pero comparten una serie de características. La principal es que creen que el Espíritu Santo actúa de manera independiente y creen en la profusión de los milagros.
Es una corriente que privilegia los sentidos y la experiencia por encima de lo intelectual. Tiene la capacidad de articular diferentes proyectos en un mismo grupo social y una misma zona geográfica. Es decir, podemos encontrar distintas iglesias neopentecostales en un barrio. De todas formas, esto ahora lo estamos viendo en España, pero es algo que viene de lejos y que en América Latina ha tenido mucho impacto.
De hecho, en El Orden Mundial lo hemos estado siguiendo porque se han convertido en unos grupos sociales que tienen mucho peso electoral en países como Brasil, donde van camino de superar a los católicos en número, y en otros de América Central.
El salto a Latinoamérica se dio porque desde EEUU se financió a estos pastores para luchar contra la teología de la liberación. Y cuando la Iglesia Católica se replegó, estas iglesias neopentecostales ocuparon ese vacío. De la teología de la liberación a la teología de la prosperidad. En este momento las iglesias pentecostales y posteriormente neopentecostales ya tenían un marcado carácter fundamentalista.
Un movimiento que sirve a la derecha y tiene un gran peso electoral en perfiles de izquierda
Este surgió en los 60-70 en EEUU. Los republicanos vieron que estas iglesias eran un filón electoral. Es ahí cuando hablamos de neopentecoslismo: cuando adoptan un tono más moralista y politizado. No tienen reparo en meterse en política y acercarse al poder.
No solo hablamos de un movimiento que sirve a la derecha, sino que su peso electoral es tan grande que incluso perfiles de izquierdas se acercan a algunos de estos pastores. Otro ejemplo es el de Dilma Rousseff, que acudió a la inauguración del Templo de Salomón en 2014, una macro iglesia de la Iglesia Universal del Reino de Dios en Sao Paulo.
Otro aspecto que ha favorecido su expansión durante casi un siglo, es la forma de llevar sus ritos y su adaptabilidad. El culto es menos formal y más expresivo emocionalmente que el de otras tradiciones cristianas. En muchos de los vídeos que han circulado por redes sociales se ve que son muy hábiles utilizando formas de comunicación modernas para transmitir sus ideas.
De hecho, ese ha sido uno de sus mayores éxitos desde el origen. Los pastores pentecostales en EEUU fueron los pioneros en transmitir la palabra del señor por la radio. De ahí saltaron a la televisión, donde pusieron de moda la figura del telepredicadores, como Billt Graham, uno de los más icónicos. Estos pastores también se han adaptado a las nuevas formas de comunicar y ahora les tenemos en redes sociales y montando grupos de música.
¿Por qué deberíamos prestar atención a esto?
Porque la corriente neopentecostal es una rama del cristianismo evangélico que, aparte de adaptarse muy bien y de comunicar como ninguna otra, tiene un carácter bastante fundamentalista. En estas iglesias, los pastores más famosos y los que al final nutren económicamente todo esto tienen una visión política bastante clara: ellos creen que están librando una guerra cultural contra fuerzas satánicas que normalmente asocian a la ideología de género o el movimiento woke.
Algunas iglesias defienden el mandato de las 7 montañas, que también vemos en otras iglesias alrededor del mundo. Según ellas, la iglesia no está consiguiendo la suficiente influencia en la esfera pública y tiene que "conquistar" las diferentes montañas que conforman nuestras sociedades. Estas siete montañas son la educación, la religión, la familia, los negocios, el gobierno/militar, el entretenimiento y los medios de comunicación.
"La unión entre este movimiento y el Trumpismo"
Controlando estas esferas (o montañas) creen que pueden establecer una forma pura y verdadera de sociedad regida por los mandatos divinos que se ciña a las ideas bíblicas. Y aquí es donde vemos la unión entre este movimiento y el Trumpismo. Al final encajan muy bien con la visión que el movimiento conservador republicano y MAGA tienen de la realidad.
Es decir, no estamos hablando de un movimiento aislado, sino que es el resultado de una red que ha ido expandiendo una ideología y que ha logrado, en muchos países, convertirse en una fuerza electoral muy fuerte. Pero aquí hay que insistir en algo. Por lo que nosotros hemos aprendido de lo que ha pasado en América Latina, la solución no está en ridiculizarlas o señalar a todos los evangélicos. Hay que tender puentes con las otras iglesias evangélicas no pentecostales que tienen una visión más democrática y abierta del mundo.
Porque si no, los fieles acabarán sintiéndose marginados y señalados y acabarán en las redes de estas corrientes más fundamentalistas, porque los movimientos radicales siempre están dispuestos a acoger una nueva alma que unir a su lucha.
