En Irán continúan las ejecuciones contra los protestantes. Aunque la portavoz de la Casa Blanca anunció en enero que el régimen iraní había parado, por petición expresa del presidente Donald Trump, los planes para ejecutar a unos 800 detenidos tras las protestas, la realidad es que hoy han sido ejecutadas tres personas.
Entre ellos, Saleh Mohammadi, un atleta de 18 años que supuestamente participó en una de las manifestaciones que hubo en enero contra la República Islámica y tras las que murieron alrededor de 7.000 personas, según datos de organizaciones de derechos humanos. Los tres ejecutados han sido declarados "culpables de asesinato y de llevar a cabo acciones operativas en favor de Israel y Estados Unidos" y por "hostilidad contra Dios", según ha informado la agencia Mizan, del Poder Judicial iraní.
Tenía coartada, pero el tribunal hizo caso omiso
Mohammadi fue condenado el pasado 3 de febrero a ser ejecutado en público por asesinar a un policía, al que supuestamente le asestó una puñalada durante una manifestación el 8 de enero. Al joven de nada le sirvió asegurar ante el tribunal que tenía una coartada que le exculpaba de todo y que le situaba en casa de su tío en el momento en el que se produjo el asesinato.
Según confirmó la organización Iran Human Rights (IHR) a El País, el joven fue arrestado, torturado y obligado a confesar. Aunque la justicia establece un plazo de 20 días para recurrir la condena, no sirvió de nada y Mohammadi ha sido ahorcado en la plaza Nabutov, en presencia de sus familiares, y con los ojos vendados, tal y como es habitual en estos casos.
Promesa de la lucha iraní
Mohammadi es luchador y ganó la medalla de bronce de la Copa Saytev en Krasnoyarsk, celebrada en Rusia en 2024. Numerosos organismos han pedido parar la ejecución, entre ellos Ammnesty International Iran (Amnistía Internacional en Irán) que, en una publicación en redes sociales, denunció que al joven se le negó "una defensa adecuada y se vio obligado a hacer confesiones".
Según Amnistía Internacional, la condena de Mohammadi se ha basado en confesiones obtenidas por tortura, algo que él mismo dijo al tribunal. "No hay información que indique si se investigaron sus denuncias de tortura", han declarado.
1.500 personas ejecutadas en 2025
Los otros dos condenados y ahorcados junto a Mohammadi han sido Mehdi Ghasemi y Saeid Davudi. También han sido acusados de asesinato y de enemistad contra Dios. Según las autoridades, fueron detenidos en operaciones de seguridad e inteligencia y confesaron los hechos durante las distintas fases del proceso judicial, además de reconstruir detalladamente el crimen.
Las ejecuciones en Irán son algo habitual y muchas organizaciones de derechos humanos han pedido su prohibición. Solo en 2025, el país ejecutó a 1.500 personas, según datos de la ONU, lo que representa un aumento del 50 % de ahorcados respecto al año anterior.

