Carlos Alsina ha conversado con Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, para analizar el acuerdo de paz anunciado por Pakistán entre Estados Unidos e Irán y las incertidumbres que aún rodean su aplicación.
El acuerdo, celebrado por el presidente estadounidense, Donald Trump, llega después de semanas de tensión en Oriente Próximo. Sin embargo, su estabilidad ha quedado en entredicho en las últimas horas después de que la Agencia Nacional de Noticias Libanesa informara de al menos dos ataques israelíes en el país. Además, el ministro de Defensa de Israel publicó un mensaje en redes sociales en el que aseguró que las Fuerzas Armadas israelíes no deben abandonar el sur del Líbano.
Una guerra fracasada
Según Amirah Fernández, la ofensiva impulsada por Estados Unidos e Israel perseguía dos grandes objetivos: provocar un cambio de régimen en Irán y reducir de forma significativa sus capacidades militares. A su juicio, ninguno de esos propósitos se ha cumplido plenamente.
El experto considera que el principal riesgo era que la escalada militar terminara descontrolándose y derivara en un conflicto regional de grandes dimensiones. "El mundo ha dado un paso alejándose del borde del precipicio", afirmó, aludiendo al escenario que habría supuesto un cierre indefinido del Estrecho de Ormuz o un posible bloqueo del Estrecho de Bab el-Mandeb por parte de los hutíes.
No obstante, advirtió de que todavía existen actores interesados en reactivar una guerra a gran escala. En ese sentido, señaló directamente al Gobierno israelí.
Israel, un obstáculo para la paz
De cara a la firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, prevista para este viernes, Amirah Fernández considera que la mayoría de los actores implicados tienen incentivos para consolidar la paz. En el caso de Trump, apuntó al desgaste de su popularidad de cara a las próximas elecciones de medio mandato. Por parte de Irán, destacó la delicada situación económica derivada de las sanciones, el bloqueo internacional y los continuos ataques sufridos por el país.
A su juicio, el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu mantiene objetivos distintos, con incentivos para prolongar el conflicto y continuar las operaciones militares en distintos puntos de la región, especialmente en el Líbano.
Amirah Fernández sostuvo que el Gobierno israelí está llevando a cabo lo que definió como "una anexión encubierta" de amplias zonas del sur del Líbano, del 65% de Gaza y de parte del sur de Siria.
Para el analista, la única forma de que se frenen nuevas operaciones militares pasa por que Israel comience a sentir los costes de obstaculizar los intentos de la Casa Blanca de estabilizar Oriente Próximo. Asimismo, subrayó que, si Estados Unidos mantiene su respaldo militar, de inteligencia y diplomático a Israel, el incentivo para continuar con esta estrategia seguirá existiendo. "Este es el momento de ver quién manda: si Donald Trump o Benjamin Netanyahu", señaló.
No hacen falta palabras gruesas, hacen falta hechos"
El director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos concluyó que no bastan las declaraciones o los gestos diplomáticos para consolidar la paz. "No hacen falta palabras gruesas, hacen falta hechos", afirmó, advirtiendo de que, si esos compromisos no se materializan, la región podría volver a enfrentarse a situaciones de máxima tensión.
