Estados Unidos e Irán han terminado sin acuerdo sus conversaciones de paz en Islamabad, la capital de Pakistán, tras una maratoniana jornada única de negociaciones directas sin precedentes desde la Revolución Islámica, insuficiente para que dos de los grandes antagonistas internacionales por excelencia consiguieran salvar de golpe más de 40 años de rivalidad, y que vuelve a dejar en el limbo las perspectivas para poner fin al conflicto abierto el pasado 28 de febrero, ahora bajo un precario alto el fuego de futuro incierto.
A pesar de que se han logrado varios "entendimientos" en algunos aspectos, la confrontación en temas clave como el control del estrecho de Ormuz y el programa nuclear han bloqueado cualquier intento de acuerdo.
Ambas delegaciones han abandonado ya la capital paquistaní sin aclarar si habrá un nuevo encuentro. Es más, podría decirse que la tensión sigue siendo más que evidente, pues el mandatario estadounidense Donald Trump amenazó con controlar el estrecho de Ormuz, mientras que Irán lo desmiente. Aunque eso sí, tienen un mensaje claro para Trump: "Si elegís la guerra, lucharemos".
Las líneas rojas que separan a Estados Unidos e Irán
En estas conversaciones se han podido visualizar con claridad cuáles son las líneas rojas que separan a Estados Unidos e Irán. El primer punto hace referencia al 'cero nuclear' exigido por Washington. La delegación liderada por Vance, siguiendo la doctrina de Donald Trump, llegó con una exigencia innegociable: un compromiso firme de que Irán no buscará armas nucleares ni ahora ni en el futuro.
En este primer escenario, cabe destacar dos posturas: la de Estados Unidos y la de Irán. Los primeros exigen desmantelar las herramientas que permitan a Irán fabricar una bomba nuclear: "Necesitamos ver un compromiso de verdad y no lo hemos visto", dijo al respecto el vicepresidente JD Vance durante una rueda de prensa tras el diálogo.
Por su parte, Irán insiste en que el éxito del proceso depende de que la contraparte se abstenga de "demandas excesivas y peticiones ilegales", exigiendo que acepte los "derechos e intereses legítimos" del país iraní.
El estrecho de Ormuz
Otro de los principales asuntos discutidos durante las conversaciones es el control del estrecho de Ormuz. Lo que sobre el papel era una condición técnica para la tregua anunciada el pasado miércoles, se convirtió en el principal escollo militar en la mesa.
Así las cosas, mientras Estados Unidos busca una reapertura inmediata, comercial y sin restricciones y amenazando con una apertura de la vía "pronto", Irán tiene en su poder su mayor baza de presión. "No habrá cambios en el estrecho a menos que EEUU acepte un acuerdo razonable", dijo una fuente iraní en declaraciones a la agencia Mehr.
El factor Líbano
También entra en juego la ofensiva que Israel tiene paralelamente contra el Líbano. Mientras las delegaciones se sentaban en Islamabad, el país que lidera Benjamin Netanyahu ha mantenido sus incursiones y bombardeos en el Líbano, que dejaron el mismo día del anuncio de la tregua al menos 357 muertos y más de 1.200 heridos.
Aquí Irán exige a Estados Unidos su compromiso para frenar la agresión israelí en todos los frentes, especialmente en el sur del Líbano y Beirut. En cambio, Washington insiste en que el alto el fuego de dos semanas se limita al conflicto directo entre ambos países y no vincula las acciones militares de Israel en el Líbano.
¿Habrá una nueva ronda de negociaciones?
A la gran pregunta de si habrá nuevas negociaciones entre ambos países para conseguir llegar a un acuerdo, la realidad es que se torna un escenario complejo, especialmente después de que el Mando Central de Estados Unidos haya anunciado que va a cerrar todos los puertos iraníes a partir de este mismo lunes.
En cualquier caso, la "oferta final" de Washington fue clara: "Nos vamos de aquí con una propuesta muy simple, un método de entendimiento, que es nuestra oferta final y mejor", dijo Vance. Por su parte, el Gobierno iraní se muestra abierto a continuar las consultas con "países amigos y vecinos", como Pakistán.

