El informe de Amnistía Internacional “Rusia: Tráfico de ciudadanos extranjeros para combatir en Ucrania” detalla el funcionamiento de un sistema global de captación mediante el cual Moscú ha reclutado a más de 28.000 extranjeros, la mayoría latinoamericanos.
La ONG acusa a Rusia de coaccionar y explotar sobre todo a ciudadanos latinoamericanos en la guerra de Ucrania: colombianos, cubanos, peruanos o brasileños engañados y reclutados con dudosos métodos para acabar combatiendo en el frente ruso. Muchas de las víctimas viajan engañadas mediante anuncios fraudulentos en redes sociales que ofrecen falsos empleos muy bien remunerados.
Denuncian que Moscú está cometiendo un delito de "tráfico de personas"
Ana Wrigth, investigadora regional de Amnistía Internacional, advierte de que el Kremlin cuenta con redes de captación que se dedican a la trata de personas. Explica que ese “fue el caso de un camionero sudafricano que solicitó un trabajo en Polonia por internet y le dijeron que sí, que tendría que viajar a Moscú, recoger un camión allí y conducir hasta Polonia. Básicamente, lo recibieron en el aeropuerto los reclutadores y no le dieron la oportunidad de escapar”.
Patrones que se repiten una y otra vez
La investigadora asegura que es exactamente lo mismo que le sucedió a un brasileño. “Le prometieron un trabajo muy bien remunerado en Rusia, pero al llegar descubrió que -en realidad- había firmado un contrato con las fuerzas armadas rusas, ya que los contratos se redactan en su idioma. Y a la mayoría no se les da la oportunidad de traducir el documento”.
Entre los prisioneros de guerra que se encuentran detenidos en el oeste de Ucrania -no solo hay latinoamericanos y norcoreanos- sino también ciudadanos de Egipto, Somalia, Sierra Leona o Sri Lanka.
