Las palabras de Felipe González han revolucionado el panorama político. En un coloquio empresarial este jueves, el expresidente socialista afirmó no sentirse representado ni por Pedro Sánchez ni por el resto de partidos políticos, por lo que aseguró que "votará en blanco" en las próximas elecciones del 29 de noviembre.
Unas palabras que han impactado en el bloque de la izquierda, que no se explica la decisión y el momento escogido para hacerlo. Sin embargo, este cambio de "opinión" del expresidente es comparable con la "promiscuidad política" del actual presidente durante su legislatura.
Así lo expresa Rubén Amón en la tertulia de Más de Uno, subrayando que lo peor que se puede decir de Sánchez es cómo ha traicionado sus ideales políticos. "Lo peor que puede decirse de Sánchez es su promiscuidad, no sexual sino política, y que él mismo ha tratado de reivindicar sus valores izquierdistas cuando no ha hecho otra cosa que traicionarlos", afirma.
Él mismo ha tratado de reivindicar sus valores izquierdistas cuando no ha hecho otra cosa que traicionarlos
Las "traiciones" de Sánchez
El tertuliano reivindica las numerosas cuestiones en las que el líder del Ejecutivo ha traicionado ante sus ideales y sus promesas. Una de ellas tiene que ver con la "igualdad de ciudadanos y territorios", después de aceptar la ley de amnistía para numerosos líderes políticos que participaron en el procés del 1-O.
A ello se suman los acuerdos "inaceptables" con la derecha soberanista catalana y con Bildu, su "fiel y estable" aliado durante los últimos años. Por ello, Amón se pregunta entonces quien de los dos es realmente el socialista.
"Por qué razón al patriarca Felipe González se le trata de caricaturizar como un tránsfuga cuando aquí el único transformista es Pedro Sánchez? Ha sido un oportunista", asevera Amón.
Los distintos pactos del PSOE en los últimos años
Por último, el periodista refleja la cantidad de caminos tomados por el presidente en los últimos años. Desde Albert Rivera hasta la extrema derecha soberanista, el presidente ha llegado a alcanzar a acuerdos de todo tipo.
"Sánchez empezó cortejando a Albert Rivera y viceversa con puntos de coincidencia en una investidura fallida, que pasaba por las exquisiteces del modelo liberal. Después pasó a Podemos, en el extremo contrario de sus valores iniciales, y forzando un giro de volante. Y después se tuvo que entregar a la extrema derecha soberanista, diciendo en reuniones clandestinas en Ginebra, que era positivo para la nación que el PSOE y Junts pactaran en acuerdos de gobierno", expone Rubén Amón.
Teniendo en cuenta estas variaciones, el periodista cuestiona la credibilidad de Sánchez después de ocho años de cambios de rumbo constantes. "¿Quién se va a sentir reconocido en la izquierda?", concluye.

