Comienza el verano y con él, llega el fin de los colegios y el inicio de las vacaciones estivales para los más pequeños de la casa. Un periodo de relajación que termina convirtiéndose en un encaje de bolillos para ver cómo conciliar en una época en la que los niños no tienen clase, pero los padres sí trabajo.
¿Y quiénes suelen salvar los muebles? Los campamentos y los abuelos: "¿Cuántos de los madrugadores tienen este fin de semana deberes textiles? [...]. Si no hay campamentos, hay abuelos abnegados que empiezan a hacerse cargo de la chavalada".
La columna de Julia
Se acabaron las clases, la España mediterránea y una parte de la atlántica se prepara para la noche de San Juan y empieza la época dorada de los campamentos estivales. ¿Cuántos de los madrugadores tienen este fin de semana deberes textiles? ¿Por ejemplo coser etiquetas en pantalones, mochilas y bañadores de los locos bajitos de la casa?
Si no hay campamentos hay abuelos abnegados que empiezan mañana a hacerse cargo de la chavalada. ¿Algún abuelo o abuela a la escucha que ya ha llenado la nevera para hacer frente a los nuevos comensales?
En fin, que mañana empieza otra vida para cientos de miles de personas.
