El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, explicó este viernes que España había reducido el impacto financiero y energético de la guerra en Irán gracias a su apuesta desde hace siete años por las energías renovables. Mientras otros Estados entran en pánico por el aumento disparado del precio de los carburantes y del gas natural, según Sánchez, en nuestro país ese incremento había sido menor y que, de hecho, corríamos menos riesgo debido a que nos habíamos decantado más por energías como la solar, la eólica y la hidroeléctrica.
Al mismo tiempo, el presidente puso a España como modelo a la vanguardia energética en Europa gracias a esa apuesta por el despliegue de las renovables, y diarios como The Financial Times publicaron que tanto España como Francia habían sido de los países europeos en los que el shock energético había tenido menos impacto debido a la energía solar y la energía nuclear, respectivamente.
"No pensemos que hemos llegado al tope de violencia"
Sin embargo, desde El Orden Mundial de Julia en la onda han pedido no "lanzar las campanas al vuelo" porque todo podría dar un giro de 180 grados debido a los acontecimientos de los últimos días en el marco del conflicto en Irán.
"No pensemos que hemos llegado al tope de violencia entre ambas partes porque todavía se puede escalar más", fue la advertencia que hizo Fernando Arancón ante los ataques cruzados a infraestructuras energéticas de la última semana. A pesar de la bajada de precio en el Brent, que cerró el viernes en 112 dólares el barril, y en el gas natural -3,10 dólares-, no quiere decir que estemos ante una desescalada, sino más bien, que los mercados parece que se han acostumbrado a la situación.
Para entender por qué España no debería cantar victoria en lo que al impacto de la guerra se refiere, hay que recordar que las economías europeas son "muy sensibles" a los vaivenes energéticos porque en Europa no producimos nada con lo que poder amortiguar esa escalada de precios y somos muy dependientes de los combustibles fósiles.
Por qué España no puede cantar victoria
Es cierto que España está notando menos el impacto gracias a las renovables, pero la "destrucción de infraestructuras energéticas" puede tener "consecuencias a largo plazo y eso es peligroso", advierten. Reuters contó hace unos días que el ataque contra Qatar había reducido en un 17% las exportaciones de gas natural licuado, sobre todo, del que va a Asia. Y eso puede suponer un problema de tres a cinco años.
"Este riesgo de que infraestructuras de gas o petróleo en Qatar, Arabia Saudí, Kuwait o el propio Irán sufran daños implica una reconstrucción a largo plazo, y no en dos o tres días", aseguran.
Advierten de que cuando se cerró la opción de acceder a la energía rusa en 2022, Europa pivotó sobre el Golfo Pérsico, pero con el conflicto, se ve obligada a buscar y encontrar nuevos proveedores en otras zonas, como podrían ser Estados Unidos, Canadá, Nigeria o Azerbayán: "Vemos todos los huevos de la cesta y ahora la segunda cesta, que era el Golfo Pérsico, también se ha puesto complicada".
