En los próximos meses, el fenómeno meteorológico conocido como El Niño se intensificará aún más, dando paso a lo que se conoce como 'Super Niño'. Este fenómeno es una de las fases de un patrón climático de origen natural llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Suele aparecer entre cada dos y siete años, provoca un aumento de las temperaturas de las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial y, al mismo tiempo, conlleva cambios en la atmósfera situada sobre sus aguas.
Sobre este tema se ha pronunciado la bióloga y científica Odile Rodríguez de la Fuente en Por fin, donde advierte de sus consecuencias a nivel mundial y sobre Europa. Según apunta, las agencias meteorológicas internacionales clasifican estos episodios en función de la anomalía de temperatura de la superficie del océano en una región concreta del Pacífico ecuatorial, además de analizar la diferencia de presión atmosférica.
Teniendo esto en cuenta, para que un episodio sea considerado "muy fuerte", la anomalía debe superar los dos grados. En este caso, la media trimestral consolidada se sitúa actualmente en 1,4 grados, pero las mediciones semanales ya han registrado valores mucho más elevados. "Las mediciones semanales puntuales que se hacen ya están registrando picos de calentamiento superiores a 2,6 y 2,7 grados. Una barbaridad", apunta.
Las previsiones oficiales apuntan a una posibilidad muy elevada de que el fenómeno alcance una intensidad extraordinaria. "Las proyecciones oficiales le dan un 90% de probabilidad de que el promedio trimestral del invierno, a partir de octubre, de octubre a diciembre, se vaya a consolidar en una categoría efectivamente de muy fuerte o un Súper El Niño".
Un episodio que podría ser histórico
Preguntada por si este podría ser un fenómeno histórico, Rodríguez de la Fuente ha sido contundente: "Totalmente". Según ha explicado, si la anomalía sostenida del trimestre de invierno supera los 2,5 o 2,6 grados, el episodio "rebasará formalmente la intensidad pico de los tres últimos mayores 'super niños' que hemos registrado en la era moderna".
Entre las zonas que pueden verse especialmente afectadas se encuentra la costa del Pacífico de América del Sur, donde ha señalado que pueden producirse inundaciones catastróficas y un colapso de la pesquería. En Australia y Oceanía, los antecedentes apuntan a sequías extremas e incendios forestales, mientras que en América del Norte pueden darse incendios, inundaciones en el sur de Estados Unidos y sequías en Centroamérica y el Caribe.
Más lluvias y especial atención a las danas en España y Europa
En cuanto a España y Europa, Rodríguez de la Fuente ha advertido de que los efectos son mucho más complejos de prever. El mecanismo principal sería la alteración de la corriente en chorro del Atlántico, que interviene en el desplazamiento de anticiclones y borrascas.
En un episodio de El Niño de intensidad muy fuerte, esta corriente puede redirigir las borrascas que atraviesan el océano para que afecten especialmente al sur de Europa y a la cuenca mediterránea.
"Eso se traduce en un invierno más húmedo y lluvioso de lo normal", ha señalado la experta, que ha lanzado además una advertencia: "Mucho ojito con las danas y con las lluvias en el Mediterráneo".
En cambio, en el norte de Europa y Escandinavia, la previsión sería diferente, con condiciones más secas y frías. La experta, no obstante, ha insistido en que será necesario seguir la evolución del fenómeno y comprobar si las previsiones se mantienen durante los próximos meses.
