Miles de personas han salido a la calle en 40 ciudades españolas para exigir un cambio en la situación de la vivienda. Los manifestantes han culpado de los precios abusivos al negocio que se ha producido en el país como consecuencia de la masificación turística, a los propietarios por, según ellos, engordar los precios, y a las administraciones por no poner límite a una situación cada vez más crítica.
En Madrid, 150.000 personas, según organizadores, y 15.000, según la subdelegación del Gobierno, han marchado al grito de "Rentistas culpables, Gobierno responsable", "bajemos los precios, a por la huelga de alquileres" o "acabemos con el negocio de la vivienda".
A la manifestación de la capital de España se ha sumado la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rigo, quien ha marchado junto a los participantes en la protesta.
No sólo Madrid, más ciudades paran por los alquileres
Ciudades como Sevilla, Málaga, Granada, San Sebastián o Santiago de Compostela, entre otras, han vivido también jornadas multitudinarias, pidiendo la regularización de los alojamientos turísticos y la devolución de los centros de las ciudades a los naturales del lugar. Los manifestantes alegan que los centros urbanos de sus municipios se han convertido en centros para el turismo que los expulsa de su hogar.
En Palma de Mallorca se ha producido otra manifestación en la que se ha solicitado que quieren vivir en la isla y que hay que poner el foco sobre las políticas de vivienda. La participación en la marcha por la vivienda de Palma ha sido de unas 10.000 personas, según la organización. Mientras, la cifra se ha reducido a 3.500 personas, según la Policía Nacional, y a unas 1.500, según datos facilitados por la Policía Local de Palma.
Barcelona también sale a la calle esta tarde clamando contra los alquileres
A las 18:00 en Barcelona los manifestantes también marcharán por el centro de la ciudad condal para exigir la reducción de los alquileres en otro de los núcleos urbanos en los que el precio mensual de un domicilio está disparado.
La capital catalana, al igual que Madrid, ha sido sede de protestas contra la actual situación de la vivienda en varias ocasiones, debido a su condición de capital turística española.

