Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de Jesús por un tiempo y este regresó a Galilea y comenzó a predicar en las sinagogas. Su fama se extendió por la tierra alrededor y mucha gente le seguía. Él les dijo: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se acerca". Bueno, esto en el evangelio de Mateo. En el de Lucas lo que dice es: "El tiempo ha llegado, arrepentíos y creed en el evangelio".
La figura del arrepentido tiene un prestigio grande en la religión cristiana. El arrepentido es el cordero favorito del rebaño, el hijo preferido del padre, aquel que habiendo pecado gravemente se duele de su comportamiento y abraza la ley de dios para llegar limpio de faltas a la venida de su reino.
El listo de la pandilla
En el ámbito judicial el arrepentido tiene menos prestigio pero mayor utilidad. No se espera de él que sienta verdadero pesar por sus actuaciones delictivas pasadas. De hecho, no es su autoflagelación lo que hace valioso. El arrepentido de las organizaciones criminales -en italiano, el pentito- es el que delata a sus cómplices, superiores o subalternos, colaborando con la justicia para aliviarse él su propia pena. No es redención sino cálculo. No se arrepiente porque el reino de dios se acerque, ofrece la cabeza de otros cuando ve su causa perdida porque lo que se acerca es una soberana condena.
No consta que Víctor Gonzalo de Aldama cargue con un peso insoportable en su conciencia, el peso de haber corrompido a pesos pesados de la política para jugar con ventaja en adjudicaciones de contratos públicos, prevalerse del soborno para que empresas rivales quedaran descartadas y hacer fortuna ofreciéndose como conseguidor a empresarios afines tan poco respetuosos con el juego limpio como él mismo.
Víctor de Aldama es un hombre orgulloso de su aptitud para tejer redes de tráfico de favores, compra de voluntades y enriquecimiento de unos pocos a costa de engordar contratos públicos, es decir, hacerse con el dinero de los sacrificados contribuyentes. Es el arrepentido de la trama en términos judiciales, no morales: el listo de la pandilla que, viéndose acorralado, aporta información, papeles, anotaciones contables y mensajes privados que prueban la implicación de un ministro y su compadre fortachón en operaciones diversas para abusar de su posición y aprovecharse económicamente del Estado.
Ayer declaró Aldama en el juicio de las mascarillas y logró lo que buscaba: un gran impacto mediático. Eligió la vía más segura para obtenerlo: hablar de Sánchez, acusar a Pedro Sánchez, afirmar la implicación de Sánchez en la trama corrupta no sólo como conocer o consentidor sino como número uno. La equis, que es expresión pegadiza en la crónica de España desde los tiempos de Segundo Marey. Que dice Aldama que arriba de todo, dirigiendo el cotarro, pringado hasta las orejas estaba Sánchez.
Llamativo: Sánchez llega a la presidencia, toma posesión de la Moncloa pero no puede colocar allí a Koldo (será por asesores) y entonces le coloca en Transportes. Palabrita de Koldo.
Sánchez, por tanto, era el padrino, Sánchez estaba al tanto de todo, Sánchez le agradeció a Aldama su labor el día aquel que le buscó para hacerse una foto, Sánchez financió ilegalmente el partido, Sánchez amañó con Delcy dinero para la Internacional Socialista procedente del petróleo. Como dicen las crónicas, no se dejó nada, fue con todo. Entiéndase, con su palabra hecha látigo. Su palabra hecha desquite. Su palabra explosiva que él siempre pensó que haría caer al gobierno entero. Palabra de procesado pentito que aspira a ganarse no el cielo pero sí un infierno más corto.
Palabra de procesado pentito que aspira a ganarse no el cielo pero sí un infierno más corto
Ocurre que sobre la implicación de Ábalos y Koldo, sus instrumentos corruptos, Aldama aportó material verdaderamente valioso. Además del que encontraron los agentes en los móviles de todos ellos. Sobre el ministro putero y su compañero de farra hay guasaps, hay anotaciones contables, hay pagos de pisos a novias, hay viajes y vacaciones, hay sobres de dinero en efectivo que salieron del PSOE y acabaron en manos de Patricia Úriz, hay evidencias de la estrecha relación que mantuvieron todos ellos durante años.
Ábalos, Koldo y Aldama hicieron carrera corrupta juntos, cayeron juntos y ahora están en el sálvese quien pueda, dos juntos y uno por separado. Faltan los demás músicos de la banda: Claudio Rivas, Antxón Servinabar Alonso, Santos Cerdán, por supuesto.
Aldama sobre Sánchez, por el contrario, todo lo que ha aportado es una foto en un acto de partido en Madrid en el que le coló Koldo. Tiene la lista interminable de cosas que Koldo le dijo sobre Pedro. Que dice Koldo que son uña y carne, que dice Koldo que él es su hombre, que dice Koldo que Pedro, no mueve un dedo sin consultarle. Que dice Koldo. Que dice Aldama que le dijo Koldo.
Que dice Aldama que le dijo Koldo
En algún momento hizo creer Víctor de Aldama que tenía un cerro de pruebas concluyentes sobre la implicación de Sánchez en los negocios de sus subordinados. Dos años después de su detención, lo que ha aportado es esa foto. De un acto de partido en el que Sánchez insistió en conocerle -le dijo Koldo- y en el que el presidente le dijo: "Sé lo que estás haciendo y quiero darte las gracias". Sé lo que estás haciendo. Se lo habría contado Koldo. ¿El qué?
Ya podía haber sido más explícito el presidente. Podía haberle dicho: "mi gratitud eterna por estar robando y pagándole los vicios a Jose", todo habría sido más claro, o "eternamente agradecido por tu ayuda para financiar ilegalmente mi partido y mi Internacional, amigo Víctor". ¿Dónde está una grabadora villareja cuando de verdad se la necesita?
Sostiene Aldama, el corruptor, que la equis de la trama era el presidente del gobierno. Más arriba, admitámoslo, no hay contra quién disparar. Pero ocurre que el teniente coronel Balas, la voz más respetada de la UCO, presentó su informe el lunes, argumentó sus conclusiones, rebatió los reparos de las defensas y fue muy celebrado, en la prensa, su testimonio. Sólido, ilustrado, cuajado de datos. Ocurre que el teniente Balas, a diferencia de Aldama, no ha dicho nunca que la equis de esta trama fuera Sánchez.
Balas, a diferencia de Aldama, no ha dicho nunca que la equis de esta trama fuera Sánchez
La versión de la UCO
Lo que dijo es que la equis es Víctor de Aldama. El jefe auténtico. El que paga. El que paga, manda. De Ábalos concluyó que, aunque le llamaran jefe para reconocerle el rango en el aparato, era un instrumento al servicio de Aldama. El que mandaba. Ábalos, instrumental, generador de oportunidades de negocio, abridor de puertas, con acceso al presidente, por supuesto, cómo no iba a tenerlo si despachaba con él todas las semanas.
Pero el acceso, en lo que se refiere a las andanzas de la trama, aparece constreñido en el informe a no decir que no al programa viajero que Ábalos le ha diseñado a Delcy. No hay guasaps de Sánchez y Ábalos hablando de dinero o de obras o de facturas o de las cuentas del PSOE. Ábalos, instrumental. Y Koldo, según la UCO, el peón, recadero y correa de transmisión con don de gentes e iniciativa propia. Un tipo crecido en la maquinaria del partido que sabe que con dinero todo se engrasa. Y en la cima de la trama, él. Aldama.
Ni la UCO presentó nunca indicios -guasaps incriminatorios, anotaciones, correos- de acciones delictivas de Sánchez ni el juez instructor percibió nunca que hubiera motivos para investigar al presidente. Por eso quienes están procesados son el ex ministro, el asistente y el corruptor y quien no ha sido ni siquiera citado en la causa es Sánchez.
Víctor de Aldama logró ayer un innegable impacto mediático y un nulo impacto penal. Ha tenido dos años para probar que Sánchez estaba en el ajo. La UCO no señala a Sánchez. Y el juez instructor, tampoco. Señala al trío calavera. Los tres tenores. Jerarquizados.
La financiación irregular, cosa distinta
Cosa distinta es lo que contó ayer Aldama sobre la financiación irregular del PSOE que no es objeto específico de este juico. Hay otra investigación abierta, declarada secreta, sobre la presunta financiación irregular del PSOE. Ahí Aldama no contó lo que le decía Koldo, sino lo que hacía él: entregar 1.800.000 euros de parte de empresas constructoras para que el PSOE, a través de Koldo y Ábalos, se financiara irregularmente, haciendo pasar ese dinero, que en realidad era pago de favores, como donaciones de muchas personas diversas. ¿Ha aportado pruebas de esto el señor Aldama en la otra investigación que está abierta? No se sabe. Por ahí ya sí que podrían llegar algunos problemas al Partido Socialista. Un gran impacto mediático y ya veremos cuánto impacto penal.
La responsabilidad de Sánchez
La responsabilidad de Pedro Sánchez en este asunto claro que existe. Existe y no ha sido ni asumida por él ni sancionada por su partido y por sus socios. Su responsabilidad no es haber sido el cabecilla de una trama corrupta, es haber sido la cabeza visible de un gobierno y un partido en cuya cúpula anidó la corrupción e hizo fortuna entre rumores de la turbia relación de un ministro y su asistente con el dinero, con las mujeres y con un conseguidor que se movía por el ministerio como si fuera su casa.
Una trama como ésta sólo prospera, crece y se enriquece en un entorno de impunidad, cuando no hay controles que prevengan el mangoneo; o, cuando habiéndolos, no se han hecho funcionar. Y en ese entorno de impunidad, y en su jerarquía, el número uno sí que era Pedro Sánchez.

