Monólogo de Alsina

Alsina ironiza sobre el choque entre el PSOE y el PNV: "Una nueva crisis de pareja que afecta al Gobierno"

El presentador de Más de uno ha hecho referencia al último choque entre las dos formaciones que gobiernan conjuntamente el País Vasco desde 1978, provocado por una imagen generada por IA de Aitor Esteban cayendo a una piscina.

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. El microbús era, en realidad, una furgoneta grande que hacía la ruta entre la ciudad y las aldeas. El viajero, foráneo, iba encajonado en uno de los asientos traseros más pendiente de su cámara de fotos que de las personas que, en cada parada, iban subiendo. Hasta que, en uno de los pueblos, accedieron a la furgoneta dos hombres jóvenes que hablaban muy alto entre ellos. Se fueron abriendo paso, cargados con unos bultos, y se detuvieron de pronto ante uno de los pasajeros.

Exclamaron algo al verle, como si lo conocieran. Pero el saludo no sonó amistoso. Al revés. Le gritaron de malos modos. Y el otro les respondió hablándoles aún más alto y con peor talante. El extranjero se inquietó por el tono virulento: temió que el encontronazo derivara en pelea violenta. Una pelea, quién sabe si con machetes, en una furgoneta atestada de gente.

Le extrañó que el pasaje no se inmutara y que el conductor reanudara la marcha como si tal cosa. Intrigado, le preguntó a la mujer del asiento de al lado qué se estaban diciendo los que discutían. "Ah", dijo ella, "los que entraron le han dicho al hombre: vergüenza debería darte, eres un maldito alcohólico". ¿Y él a ellos? "Él ha respondido: vosotros sois unos ladrones, callad la boca, canallas". ¿Y ellos? "Ellos le están diciendo ahora que deberían matarle por bocazas". ¿Y él? "Él acaba de responderles que le besen el… los pies, que son sus esclavos".

Fue en ese momento cuando los tres hombres enfrentados se sonrieron, estallaron en carcajadas y se fundieron en un abrazo. El viajero foráneo no entendía nada, pero acaba de asistir a un acto de diplomacia inversa. La vacuna local contra los conflictos.

En Burkina Fasso lo llaman rakiré. En Mali, senen kunya. Los maraka del Sahel dicen kalun goraxu. Nosotros lo llamaríamos el parentesco bromista, o la ventaja de tener un primo jocoso. Es una práctica social que permite a los miembros de una misma etnia, o de etnias afines, ponerse a parir cuando se encuentran, como si de verdad se detestaran, burlarse, llamarse de todo. Dura lo que cada uno quiera, pero hay que rematar siempre la cosa riendo juntos y celebrando la camaradería.

Los antropólogos explican que es un antídoto contra las guerras, una especie de guerra de pega y en pequeñito que computa como conflicto ya resuelto y neutraliza tentaciones de pegarse en serio. Está documentado que el rakiré, senen kunya o kalun goraxu se ejerce entre parientes de sangre y entre tribus que colaboran entre ellas desde tiempos remotos. Por lo menos desde 1978, que es cuando se formó el primer gobierno del PNV con el PSOE en el País Vasco.

Hasta Euskadi no ha llegado formalmente la práctica del parentesco bromista pero vienen registrándose casos desde hace años. Ayer mismo, la tribu conocida como Partido Socialista de Euskadi se mofó sonadamente del clan conocido como Partido Nacionalista Vasco. Publicaron una imagen inventada del jefe peneuvista, Aita Esteban (perdón, Aitor Esteban) tirándose a una piscina que ha sido condenada por la tribu peneuvista como una falta de respeto y una indecencia.

La tribu conocida como Partido Socialista de Euskadi se mofó sonadamente del clan conocido como Partido Nacionalista Vasco

Aclaro que Esteban se tiraba a la piscina vestido, o sea, con traje, bien es verdad que sin piernas, fruto, supongo, de que la inteligencia artificial no ha sido aún entrenada para ponerle piernas a los líderes nacionalistas. El caso es que la tribu socialista pretendía hacer guasa con la expresión tirarse a la piscina ahora que el PNV ve opciones de reformar el estatuto de autonomía cuando en febrero dijo que agua no había. El asunto, como se ve, es de una hondura abrumadora.

Y como el PNV es partido que cultiva el sentido del humor para criticar a sus adversarios pero carece de él cuando el criticado es el PNV, le ha montado a Sánchez una escena de desamor y desengaño que, houston, houston, le crea al presidente otro problema. Bueno, el PNV dirá que se lo ha creado el PSE por tirar a Aitor al agua sin piernas.

El parentesco bromista es traicionero. Tanto, que los peneuvistas le han suspendido a un secretario de Estado la visita que iba a hacer hoy a la sede central del PNV -pero qué me estás contando- y dan por suspendidas las relaciones con el Gobierno. Ya está bien de bromas. Para más inri, hoy la señora Vaquero, sucesora de Aitor Esteban en el Congreso de los Diputados, tiene pregunta a Sánchez en la sesión de control. La mañana, presidente, amenaza tormenta.

Esto, para los usos del PNV, es una crítica durísima al PSOE. No hace falta recordar que estos dos partidos gobiernan juntos (junts) el País Vasco desde que el mundo es mundo. De modo que estamos ante una nueva crisis de pareja que afecta al Gobierno que, a su vez, vive en una crisis de pareja permanente.

Quiero decir que ayer el gobierno naufragó en el Congreso con su difunto decreto de alquileres porque sus socios conservadores vascos y catalanes le quisieron dar una bofetada y con bronca incluida dentro del propio Gobierno por lo de siempre: quién representa, de verdad, a la izquierda. Si Sumar, que llama cada quince días a la movilización popular, o el PSOE, que llegó a rastras a este decreto y siempre dio por hecho que moriría. Tal como estaba cantado, en Sumar se duelen de que el PSOE no haya movido un dedo para recabar apoyos al decreto y en el PSOE se duelen de que Sumar esté siempre marcando distancias. Y así seguirá siendo lo que quede de legislatura.

Tiene razón Sumar cuando alega que hay encuestas que reflejan que la mayoría de la sociedad desea la prórroga de los alquileres, pero resulta ventajista ampararte en las encuestas cuando éstas te vienen bien e ignorar soberanamente las encuestas cuando reflejan que la sociedad no desea alguna de las medidas que tú te has empeñado en aprobar.

Por ejemplo, la amnistía, hito fundacional de esta legislatura anómala en la que hay mayoría conservadora en el Congreso -y absoluta en el Senado- pero el Gobierno es de izquierdas porque así lo quiso Puigdemont y pagándole el peaje de la impunidad total a la que todavía aspira.

El gobierno de izquierdas que perdió las elecciones y hubo de abrazarse a la derecha puigdemónica para seguir en el poder llega al final de este tercer año de legislatura sin mayoría para sacar adelante sus reformas legales, abusando del decreto ley y de las convalidaciones inciertas, sin coraje para arriesgarse a una cuestión de confianza y sin haber presentado, en toda la legislatura, unos Presupuestos.

Ahora el raca raca gubernativo es que hay tanta incertidumbre económica que no compensa, ni presentar Presupuestos ni actualizar el cuadro macroeconómico. Si lo actualiza, será para recortar la previsión de crecimiento porque la guerra de Irán, y el bloqueo de Ormuz, se perpetúan la inflación podría escalar por encima del tres por ciento y los créditos encarecerse por la subida de tipos. Y el empleo, que llevó a Sánchez a hacerse aquel vídeo embarazoso con la camiseta del veintidós veintidós, le amargó ayer la mañana al gobierno con una EPA que rompe la tendencia y eleva la tasa de paro a casi el 11%.

No parece, no, que el de ayer fuera un día de gloria para el gobierno de España. Pero el día terminó y hoy ya ha empezado uno nuevo. Hoy declaran Ábalos, Koldo y Aldama en el juicio de las mascarillas. Qué podría salir mal.