La Unión Europea y Estados Unidos han cerrado un acuerdo que pone fin, al menos de forma temporal, a su disputa comercial. El pacto contempla un arancel del 15% sobre productos europeos exportados a EEUU, una medida que busca estabilizar las relaciones transatlánticas, pero que también tendrá consecuencias económicas para España.
La realidad es que España no es uno de los países con mayor exposición comercial a EEUU, ya que solo el 5% de sus exportaciones se dirige al país norteamericano. Esto hace que el impacto macroeconómico sea moderado. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el nuevo arancel reducirá el PIB español en un 0,15% en el corto y medio plazo. El Banco de España maneja cifras similares, con una caída del 0,11% en un horizonte de tres años.
Sin embargo, ese efecto generalizado, que parece leve, esconde consecuencias más graves para sectores clave de la economía exportadora española.
El agroalimentario, entre los más afectados
Productos emblemáticos como el vino y el aceite de oliva se enfrentan ahora a un sobrecoste que puede restar competitividad. Estados Unidos es el segundo mayor mercado para el vino español envasado y el primero para los espumosos. En 2024, las exportaciones vinícolas alcanzaron los 390 millones de euros.
En cuanto al aceite de oliva, más de 1.000 millones de euros en ventas se verán directamente afectados. Esto quiere decir que la subida de precios podría traducirse en una caída de la demanda por parte del consumidor estadounidense.
Industria y tecnología
Otros sectores industriales también se verán tocados. Las exportaciones de maquinaria y material eléctrico a EE. UU. superaron los 4.000 millones de euros el año pasado. También destacan las ventas en productos manufacturados de piedra, vidrio, metales, joyería y el sector químico y farmacéutico, con más de 3.000 millones de euros exportados.
No obstante, según anunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el acuerdo incluye excepciones para bienes estratégicos como chips, componentes aeronáuticos y ciertos productos farmacéuticos.
Efectos indirectos
Aunque España no exporta coches completos a EEUU, sí produce componentes para vehículos ensamblados en otros países europeos que luego se envían al mercado estadounidense. Esos componentes también se verán alcanzados por el arancel, lo que podría dañar a la industria auxiliar del automóvil española.
A ello se suma el posible efecto arrastre de la desaceleración económica europea, lo que dificultaría la recolocación de productos españoles en otros mercados alternativos.
Este acuerdo es una solución parcial a un conflicto que llevaba meses afectando a las relaciones transatlánticas y el impacto general que tendrá en España es limitado. Sin embargo, puede llegar a ser determinante para ciertos sectores.

