ENTREVISTA EN JULIA EN LA ONDA

Rosa María Calaf carga en Onda Cero contra la inmediatez de la información y pide estar "en el sitio": "El buen periodismo hay que pagarlo"

La corresponsal de televisión con la trayectoria internacional más extensa, una de las periodistas más conocidas y reconocidas de nuestro país. Ya solo le faltaba el Premio Nacional de Televisión, y se lo acaban de dar.

Nerea Pardillo

Madrid |

Rosa María Calaf acaba de ser galardonada con el Premio Nacional de Televisión. En una entrevista en Julia en la onda ha reivindicado un periodismo presente en el terreno y el contexto frente a la velocidad, la gratuidad y la desinformación de las redes sociales: "Si no estás en el sitio, estás contando versiones, no la realidad".

Calaf, una de las corresponsales por excelencia, se ha pasado la vida viajando, ha dormido en ferris e, incluso, ha sobrevivido a base de galletas. Por ejemplo, uno de sus mejores recuerdos es una fotografía en la que aparece tumbada sobre una moto, con la cabeza sobre el manillar, la mochila como almohada y envuelta en papel de aluminio para protegerse del frío.

Queda muy buen periodismo, pero hay que buscarlo y pagarlo

En este sentido, ha recordado alguno de los episodios más difíciles a los que ha tenido que enfrentarse en pleno directo, como que se le caía la falda durante una cobertura en pleno informativo. Preguntada por si alguna vez ha sentido miedo, Calaf ha reconocido que sí, aunque ha sacado el lado positivo, ya que puede ser "útil" el miedo, siempre y cuando no llegue a ser paralizante.

Uno de los temas abordados en la entrevista es el denominado "periodismo espectáculo", cada vez más presente en los medios, y que Calaf reconoce que observa con preocupación, aunque se ha mostrado esperanzada: "Afortunadamente, queda muy buen periodismo, pero hay que buscarlo y pagarlo".

Porque, a su juicio, igual que en un restaurante, la buena comida se paga, con la información ocurre lo mismo. Aunque también es importante la demanda. "Para que exista un periodismo riguroso e independiente, tiene que haber ciudadanos dispuestos a buscarlo y a informarse". Es por ello que la periodista ha lamentado que durante la infancia y la adolescencia, no se inculque a los jóvenes la necesidad de acudir a medios serios y rigurosos.

Sobre la presencia de influencers en lugar de periodistas

Así las cosas, ha recordado el momento de la reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, cuando se habilitó una zona en la sala de prensa para influencers. Aunque Calaf reconoce que hay personas que hacen "buena información", en ese caso se sustituyó a voces profesionales por voces "cuya autoridad no depende de la formación ni de la verificación".

Así las cosas, la concesión del Premio Nacional de Televisión ha permitido a Calad reivindicar una de las principales señas de identidad de su trayectoria y del periodismo: la necesidad de estar en el lugar de los hechos. Además, ha defendido que el periodismo no puede limitarse a narrar acontecimientos aislados. Debe explicar los procesos, sus antecedentes y sus consecuencias: "Nada sucede de la nada. Todo viene de algo y va hacia algo".

Durante la entrevista, Calaf y Julia Otero han coincidido en que la urgencia por ser los primeros ha desplazado a la investigación y la comprobación. Por eso, la periodista ha criticado la repetición de una misma noticia durante horas, aunque no existan novedades relevantes. Frente a esa dinámica, ha defendido que los medios deberían detenerse a elaborar lo sucedido y explicar aquello que realmente aporta información.

Sus inicios como periodista

Calaf ha recordado sus inicios en Televisión Española, en una época en la que las mujeres tenían una presencia mucho menor en el periodismo. En la prueba de acceso le preguntaron qué podía aportar una mujer a la televisión y a la información que no pudiera aportar un hombre.

Su respuesta fue reivindicar "la visión femenina de todos los problemas". La periodista explicó que una mujer puede informar sobre política internacional, conflictos o cualquier otro asunto, aunque lo haga desde su propia mirada. También recordó que durante los años 80 le preguntaban si era feminista o femenina, una disyuntiva que considera una muestra de los prejuicios de entonces.