Los dos autores premiados en la última edición del Premios Planeta protagonizan una conversación en Más de uno con Carlos Alsina en torno a la literatura y a las historias que dan forma a sus novelas.
Isabel Allende, ganadora del galardón, y Sergio Hernández Carrasco, finalista, comparten su interés por los personajes marcados por la violencia, los secretos y las heridas del pasado. Aunque sus relatos parten de escenarios y épocas diferentes, ambos encuentran en la memoria y en las relaciones personales un territorio común.
Isabel Allende recupera la historia de Alba en 'La hora antes del alba'
En 'La hora antes del alba', Isabel Allende retoma la historia de Alba, el personaje de 'La casa de los espíritus', y la sitúa en un país latinoamericano que la novela no identifica expresamente. La escritora construye un relato atravesado por las dictaduras, la represión y la violencia política, sin señalar de manera explícita un régimen concreto.
La protagonista afronta una nueva etapa de su vida junto a su hija y recibe la ayuda de dos hombres. Entre los personajes destaca Esteban García, que representa la violencia y las consecuencias del abuso de poder. Allende vuelve así a algunos de los temas que recorren su obra: la memoria, la injusticia y la capacidad de resistencia de quienes sufren la historia en primera persona.
Sergio Hernández Carrasco retrata la posguerra en La añoranza
Sergio Hernández Carrasco sitúa 'La añoranza' en Barcelona, en abril de 1959, veinte años después del final de la Guerra Civil. La novela sigue a Julia Ferrer, una joven estudiante de un colegio de monjas que participa en una protesta clandestina. Tras ese episodio, encuentra refugio en Bastián Balar, un traductor francés que la acerca a la poesía de Machado y al jazz.
La relación entre ambos se desarrolla en un contexto de represión y secretos familiares: el padre de Julia trabaja en las Brigadas Sociales franquistas. La historia también avanza hasta veinte años después, durante la Transición, y conecta el pasado de los protagonistas con Francia y los últimos días de Machado.
El autor construye una historia de amor atravesada por las circunstancias políticas y por las decisiones de sus personajes. La fragilidad ocupa un lugar central en su retrato de quienes viven entre el miedo, el deseo y la necesidad de encontrar un lugar propio. Hernández Carrasco define a sus personajes como "Frágiles como una bomba".
Dos novelas atravesadas por el dolor y la memoria
La conversación con Alsina permite encontrar puntos de contacto entre las dos obras. Tanto Allende como Hernández Carrasco sitúan a sus personajes frente a experiencias que dejan una marca profunda y muestran cómo la violencia colectiva también condiciona las vidas privadas.
El amor aparece, además, como una fuerza ligada al sufrimiento, en ambas obras. Allende defendió que las historias literarias necesitan conflictos y pérdidas para alcanzar intensidad: "El amor que triunfa, ¿qué vas a hacer con eso? Tiene que ser el amor que se pierde. El amor que duele".
La escritora también habló de su método de trabajo y de una fecha que forma parte de su rutina creativa: cada 8 de enero marca el comienzo de un nuevo proyecto.
"Si no tuviera ese 8 de enero no habría podido escribir 32 libros", explicó.
La entrevista reunió así dos miradas literarias que, desde épocas y escenarios distintos, exploran las consecuencias de la historia sobre las personas. La hora antes del alba y La añoranza, reconocidas con el Premio Planeta, comparten el interés por los vínculos, la memoria y las heridas que sobreviven al paso del tiempo.

