En términos económicos, dos de cada tres vascos y vascas (66,2 %) reconocen que la inmigración “contribuye al desarrollo económico” y tres de cada cuatro (74,9 %) valoran su importancia en ciertos sectores laborales. Además, el 71 % de la población considera que la llegada de personas extranjeras es “clave para contrarrestar el envejecimiento demográfico”.
Uno de los principales hallazgos del informe es la creciente polarización social. “El grupo de población con actitudes más inclusivas hacia la inmigración se ha fortalecido”, señaló Shershneva, quien detalló que este sector “ha alcanzado una media de 75,79 puntos en el índice y representa ya casi la mitad de la población vasca”, ha explciado Julia Shershneva, directora de Ikuspegi y profesora de Sociología de la UPV/EHU.
Sin embargo, el respaldo a la inmigración está condicionado en gran medida por factores laborales. “El 94,6 % de la población vasca apoya la llegada de personas migrantes, pero su aceptación está muy vinculada a su ocupación profesional”, explicó la directora de Ikuspegi. También señaló que, aunque la acogida de solicitantes de asilo sigue teniendo un amplio apoyo, éste ha disminuido a medida que ha bajado la emergencia social derivada de la guerra en Ucrania.

