El comercio rural es mucho más que una actividad económica: proporciona servicios esenciales, genera vida en las calles y favorece las relaciones sociales en los pueblos. Con esta premisa, hemos dedicado en Onda Cero Pamplona un programa especial al comercio de proximidad, con la colaboración de Comercio y Consumo del Gobierno de Navarra, para conocer la situación del sector en distintas zonas de la Comunidad Foral y escuchar a sus protagonistas.
En la Ribera, el Consorcio EDER tiene identificados alrededor de 1.056 establecimientos comerciales en las 28 localidades de su ámbito de actuación. Según ha explicado Esther Serrano, técnica de Emprendimiento, Comercio y Gestión de Proyectos, durante 2026 se han puesto en marcha 31 nuevos negocios comerciales y la previsión es cerrar el año con 35 aperturas. Aunque también se producen cierres, el balance permite mantener estable el número de establecimientos.
Entre los principales desafíos figuran la competencia de las grandes superficies, el crecimiento de las compras por internet y la falta de relevo generacional. Para hacer frente a ellos, el Consorcio EDER acompaña a los comerciantes, organiza acciones formativas y promueve la digitalización. Serrano ha defendido un modelo híbrido que combine la experiencia de compra presencial con una buena presencia en internet. También ha destacado las oportunidades que ofrece el traspaso de negocios ya consolidados, una alternativa que se abordará en una jornada organizada junto a la Cámara de Comercio el próximo 16 de noviembre en Tudela.
La situación presenta retos similares en la Zona Media. Ion Kepa Soltxaga, técnico de Comercio y Turismo del Consorcio de Desarrollo de la Zona Media, ha subrayado la importancia de dinamizar los establecimientos, fomentar las asociaciones de comerciantes y garantizar los servicios de cercanía. Especialmente para las personas mayores, disponer de una panadería, una tienda o un servicio básico en su localidad puede marcar la diferencia entre mantener su autonomía o depender de otras personas. En aquellos pueblos donde la rentabilidad es más difícil, ha señalado, resulta fundamental la colaboración entre los ayuntamientos y el Gobierno de Navarra.
El programa también ha dado voz a dos comerciantes que representan distintas formas de apostar por el medio rural. Asier Pérez de Pipaón se hizo cargo el pasado 2 de enero de la carnicería Pipaón de Caparroso, aprovechando la jubilación de su anterior propietaria. Su experiencia es positiva: ha conservado a buena parte de la clientela, atraído a compradores jóvenes con nuevos productos elaborados y mantenido la apuesta por la calidad. Además, destaca el papel de la carnicería como punto de encuentro vecinal.
Por su parte, Amaia Bezunartea está a punto de cumplir diez años al frente de Hope, su tienda de moda en Olite. La pandemia la impulsó a poner en marcha una tienda online que complementa el establecimiento físico y amplía su escaparate. Reconocida en 2024 por su trabajo autónomo en el ámbito del comercio, la confección textil y el calzado, defiende que los negocios locales aportan ambiente y actividad a las calles, aunque advierte del esfuerzo constante que exige emprender.
Las cuatro voces coinciden en una idea: adaptar el comercio a los nuevos hábitos de consumo sin perder el trato personal, la confianza y la cercanía que lo distinguen. Comprar en los establecimientos locales es también contribuir a mantener vivos los pueblos de Navarra.

