La pregunta sobre si estamos solos en el universo ha acompañado a la humanidad desde la Antigüedad, pero hoy, gracias a los avances científicos, comienza a abordarse con herramientas cada vez más precisas. Así lo ha explicado hoy en Onda Cero el astrobiólogo Carlos Briones, científico del CSIC, que el próximo lunes ofrecerá una conferencia en el Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra dentro del ciclo “Los lunes al sol”.
Briones reconoce que, a día de hoy, no se ha encontrado ninguna forma de vida fuera de la Tierra. “Si hay que responder con lo que sabemos, estamos solos”, afirma. Sin embargo, matiza que las posibilidades son enormes. El descubrimiento de más de 6.000 exoplanetas desde 1995 abre un abanico casi infinito de escenarios en los que la vida podría haber surgido. “Es muy probable que exista, la cuestión es ser capaces de encontrarla”, explica.
Uno de los aspectos más interesantes de esta búsqueda es que obliga a replantear qué entendemos por vida. En la Tierra ya existen organismos extremófilos capaces de sobrevivir en condiciones que para los humanos resultarían imposibles: temperaturas extremas, alta acidez, presiones elevadas o ambientes con gran salinidad. Estos ejemplos sugieren que la vida fuera de nuestro planeta podría ser muy diferente a la que conocemos, incluso basada en una bioquímica distinta, sin ADN o proteínas.
En paralelo, el creciente interés social por la astronomía y la astrobiología también juega un papel importante. Eventos como el eclipse solar previsto para el 12 de agosto, visible desde buena parte de España, sirven como puerta de entrada para despertar la curiosidad por el cosmos. “Mirar al cielo siempre es una oportunidad para hablar de ciencia”, señala Briones.
La búsqueda de vida extraterrestre no es solo una cuestión científica, sino también filosófica, cultural e incluso artística. Desde pensadores clásicos hasta la ciencia ficción contemporánea, la idea de otros mundos habitados ha estado presente en múltiples ámbitos del conocimiento. Hoy, sin embargo, la diferencia es que la tecnología permite investigar esta cuestión con rigor.
El hallazgo de vida fuera de la Tierra, especialmente si fuera inteligente, supondría un cambio radical en la visión que tenemos de nosotros mismos y del universo. “Sería probablemente el descubrimiento más importante de la historia de la humanidad”, asegura el científico.
Mientras tanto, la investigación continúa. Aunque no hay certezas, la propia búsqueda ya es, en palabras de Briones, una recompensa en sí misma. Y precisamente ese espíritu es el que trasladará en su conferencia en Pamplona, una invitación abierta a reflexionar sobre nuestro lugar en el cosmos y las posibilidades que aún quedan por descubrir.
