“El cerebro necesita abrazos” no es solo el título del nuevo libro de Ana Asensio, sino también una afirmación respaldada por la neurociencia. Así lo ha explicado la autora en una entrevista en Más de Uno Pamplona, antes de presentar la obra este miércoles en Pamplona. La psicóloga defiende que los vínculos afectivos saludables son esenciales para la salud física y emocional y recuerda que la soledad y el rechazo social tienen consecuencias directas en el organismo.
Asensio ha citado estudios científicos que relacionan la calidad de las relaciones personales con una mayor esperanza de vida y una mejor percepción de felicidad. Según ha explicado, investigaciones realizadas con cientos de miles de personas y un estudio longitudinal de Harvard concluyen que “el mayor predictor de calidad de vida y longevidad” no es el dinero, el éxito o la belleza, sino la calidad de los vínculos humanos.
La autora insiste en que muchas veces las personas no se preguntan qué ocurre en sus relaciones cuando aparecen problemas físicos o emocionales. “La mayor parte de los achaques que tenemos casi nunca se nos ocurre preguntarnos qué está pasando con mis relaciones”, afirmó. En ese sentido, defiende que el afecto, el contacto y la sensación de sentirse escuchado o importante para alguien son necesidades biológicas desde el nacimiento.
Durante la conversación ha explicado que el cerebro aprende desde la infancia cómo relacionarse con los demás a través de la familia, la escuela y el entorno social. Sin embargo, ha lanzado un mensaje esperanzador al recordar que el cerebro posee “plasticidad cerebral”, es decir, capacidad para reorganizarse y generar nuevas conexiones a partir de nuevas experiencias. “Aunque lo que vivimos no haya sido saludable, podemos aprender nuevas formas de relacionarnos”, ha subrayado.
Asensio también ha reflexionado sobre el momento social actual, marcado por la hiperconexión tecnológica y, al mismo tiempo, por una creciente desconexión emocional. Citando datos de la OMS, aseguró que un 93% de las personas declara sentir malestar emocional. A su juicio, detrás de esta situación está principalmente el estrés, al que define como “la gran pandemia de esta era”.
Las prisas, la sobreexigencia, la presión económica y la falta de tiempo para cultivar relaciones profundas están deteriorando el bienestar emocional. “La vida necesita tiempo y profundidad, calma”, señaló. Según explicó, muchas personas terminan refugiándose en las pantallas o en otras formas de desconexión porque llegan agotadas emocionalmente a casa y sin energía para relacionarse.
La psicóloga ha precisado que las pantallas no son el problema en sí mismas, siempre que estén “a nuestro servicio” y no sustituyan aspectos fundamentales como el descanso, el deporte o las relaciones personales.
Ana Asensio ha ofrecido una recomendación sencilla para empezar a mejorar el bienestar emocional: detenerse. “Párate, observa tu vida y respira”, ha aconsejado. Según explica, reducir la alerta permanente del sistema nervioso permite reconectar con lo verdaderamente importante. Y ahí, ha insistido, casi siempre aparecen los vínculos personales y el tiempo compartido con las personas queridas.
