Levante 3 - Osasuna 2

Osasuna vuelve a perder fuera de casa

El equipo iba ganando 2-0 en el minuto 11, llegó 2-2 al descanso jugando con diez por expulsión de Herrera y perdió en el 89 tras 35 remates del Levante por 4 propios.

Javier Saralegui

Pamplona / Iruña |

El equipo rojillo iba ganando 2-0 en el minuto 11 y perdió 3-2
Osasuna vuelve a perder fuera de casa | X Osasuna

Osasuna ha perdido en el Ciudad de Valencia contra un equipo en descenso en un encuentro que deja muy malas sensaciones. El equipo iba ganando 2-0 en el minuto once y acabó perdiendo 3-2 jugando con diez toda la segunda parte. Se puede encajar tres goles, y el segundo ha sido un centro chut cerrado que se envenena, pero el primero y el tercero, junto con la manera de afrontar el equipo el partido tras ir ganando, van permitiendo extraer conclusiones: Osasuna no sabe jugar partidos importantes. No sabe gestionarlos, no sabe leer cuánta intensidad tiene que haber en cada momento (los “muchos partidos dentro del partido” que vaticinó con acierto el entrenador que iba a haber), no sabe jugar con presión porque no se presiona a sí mismo.

Osasuna es demasiado intermitente. Sabe llevar al campo el plan de partido en casa pero se estrella miserablemente fuera sin leer bien las situaciones que requiere el encuentro. En el Sadar con la afición a favor todo funciona, pero Osasuna no da pie con bola lejos de Pamplona los días en los que hay mucho en juego: San Mamés y este partido, por ejemplo.

No hay un líder. En el campo no hay nadie que mande. Nadie se echa el equipo a la espalda, quizá por estar demasiado maniatados por las instrucciones del banquillo o porque simplemente a nadie se le ocurre. Puede haber un líder en el vestuario, pero las palabras del líder llegan más si tiene relevancia en el césped.

Sí hay líder en el banquillo. Seguramente por eso se echó encima la culpa al completo de la derrota. Porque no la tiene. Y sí hay un líder en los despachos, desde luego, y alguien debería protestar por el estado del terreno de juego de ayer. En una liga tan profesionalizada no es admisible alterar las condiciones del terreno de juego con un césped alto y encharcado. El balón botaba raro, y tuvo su incidencia en la desgraciada jugada que supuso la expulsión de Herrera. No es un partido como para buscar excusas, desde luego, porque los errores en defensa fueron muy groseros y el fútbol brilló por su ausencia, pero en la liga con cientos de normas que hasta impiden hablar después del encuentro a un expulsado alguien debería vigilar, y sancionar de oficio, a quien no cuida o trata de sacar ventaja al terreno en el que se juega a fútbol.

Esto es lo de menos, eso sí. Osasuna no es competitivo cuando llegan los momentos clave. Más vale que no está en el sitio que ocupa el Levante.