La intención del Ayuntamiento de Murcia de eliminar el carril bici de la Carretera de Alcantarilla dentro del plan de mejora integral de esta vía ha abierto un nuevo frente vecinal en Barriomar-La Purísima. La Asociación considera la medida «un paso atrás en la evolución urbana» y un ataque al derecho a la movilidad sostenible, al tratarse de una infraestructura que -según su presidente- usan a diario vecinos para desplazamientos laborales, educativos o personales de forma segura.
El colectivo recuerda que este carril se inauguró a finales de 2023 como plataforma segregada para bicicletas, vehículos de movilidad personal y usuarios con movilidad reducida, tras años en los que estos desplazamientos se realizaban entre tráfico rodado o invadiendo aceras por miedo a circular por la calzada.
Fondos europeos en riesgo si se elimina la infraestructura
Uno de los argumentos centrales de la oposición vecinal es económico y jurídico. Según el José Ángel Carcelén, la infraestructura fue financiada en un 90 % con fondos europeos dentro del programa estatal para Zonas de Bajas Emisiones y movilidad sostenible, lo que obligaba a ampliar la red ciclista y reducir emisiones.
La asociación advierte de que eliminarla podría alterar las condiciones que justificaron la subvención y abrir la puerta a un posible reintegro total o parcial de ayudas, además de afectar a la credibilidad institucional del consistorio.
La asociación sostiene además que no existe justificación técnica para suprimirla. El informe adjunto a la redacción detalla que las dimensiones de los carriles cumplen estándares de diseño urbano y que la configuración actual responde a estrategias de calmado de tráfico destinadas a reducir velocidad y siniestralidad en entornos urbanos densos.
Otro punto de conflicto es la ausencia de alternativas reales. El texto indica que los itinerarios alternativos planteados serían más largos, fragmentados y sin respaldo técnico ni presupuestario, lo que desincentivaría el uso cotidiano de la bicicleta.
El presidente vecinal, José Ángel Carcelén, ha defendido en el programa Más de uno Murcia, con Julián Vigara, que el barrio no rechaza las obras de mejora de la carretera -como reasfaltado o señalización- pero sí que se sacrifiquen infraestructuras de movilidad activa. El colectivo resume su postura con un lema contundente: «El carril bici no se toca».
La asociación enmarca esta polémica en un debate más amplio sobre modelo urbano. A su juicio, la eliminación del carril supondría priorizar de nuevo el tráfico motorizado frente a peatones, transporte público y movilidad sostenible, en una ciudad que arrastra retrasos en la implantación de la Zona de Bajas Emisiones y presenta bajos niveles de satisfacción en transporte públicol, ha concluido.
