Hay palabras que decimos 'mal' y, sin embargo, las entendemos todos a la primera. Ocurre con «mondarinas» -porque las mandarinas se mondan- o con «destornillarse» de risa -como si a uno se le aflojaran los tornillos de tanto reír-. La calle las condena por incultas; la lingüística, en cambio, las celebra como una de las pruebas más brillantes de cómo funciona nuestra mente cuando habla.
En la sección Identidad Ñ de la linguista y profesora de la UM, Ana Bravo nos invita a mirar de otra manera estos cruces aparentemente erróneos, conocidos técnicamente como etimologías populares. Lo que hay detrás, lejos del desconocimiento, es un esfuerzo cognitivo notable, el hablante intenta hacer transparente lo que el sistema le ofrece opaco, busca conexiones entre palabras aisladas y, al encontrarlas, ilumina zonas del idioma que estaban a oscuras.
Algunas claves que se abordarán en la sección
El carácter simbólico del lenguaje -no hay nada en la palabra «mesa» que tenga que ver con el objeto mesa; la relación entre palabra y realidad es arbitraria, y las etimologías populares vienen a reducir esa distancia.
La diferencia entre «destornillarse» y «desternillarse»- la forma correcta procede de las ternillas -los cartílagos-, pero el imaginario popular la ha reescrito sobre «tornillo», con una imagen tan plástica como la de un Mortadelo doblado de risa.
Por qué el corrector acepta «destornillarse» pero rechaza «mondarinas» -una cuestión de estructura morfológica: «des-» y «tornillo» son piezas reales del español; en cambio, ese «-ina» de «mondarina» no existe como sufijo con significado.
El concepto de falsa segmentación- cómo el hablante introduce un corte ficticio en la palabra para asignarle un sentido que técnicamente no tiene, creando, en sus propias palabras, «una realidad».
La conclusión llega con una vuelta de tuerca elegante: empezamos juzgando al hablante por inculto y terminamos reconociéndole una operación lingüística sofisticadísima. Donde otros ven error, la lingüística ve creatividad y economía mental.
Y para cerrar, una cita marcada en rojo en la agenda cultural murciana, Ana Bravo anuncia junto a Lola de la Cruz un acto dedicado al panocho. Lola aportará la mirada vivencial y Juan José Navarro, la científica. Será el lunes 18 de mayo, a las 19:00 horas, en el Hemiciclo de la Facultad de Letras del Campus de la Merced. Entrada libre y oyentes especialmente invitados a compartir sus propias vivencias con esta variedad lingüística murciana.
