En esta entrega de Identidad Ñ, la sección que la lingüista Ana Bravo, profesora de la Universidad de Murcia, realiza en Más de uno Murcia, explora uno de esos fenómenos culturales que, además de llenar estadios, invitan a mirar con lupa el fascinante mundo del lenguaje, la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl y lo que su éxito global dice sobre el peso del español y la diversidad de sus variedades.
Como recuerda Ana Bravo, el impacto del español en EEUU no es una novedad, está grabado en la propia geografía del país a través de nombres como Los Ángeles, Santa Bárbara, El Paso o San Diego. Pero si miramos al presente, las cifras son igual de elocuentes, más de 65 millones de personas hablan español en casa en territorio estadounidense, una comunidad que supera ya el 19% de la población. Un peso cultural y demográfico que explica que términos como Supertazón hayan empezado a abrirse paso en la conversación pública.
En este contexto, la presencia de Bad Bunny en el mayor escaparate del planeta se convierte en un gesto simbólico, un artista puertorriqueño que canta en español ante cientos de millones de espectadores. Pero, más allá del impacto cultural, Ana Bravo destaca un aspecto clave,la variedad del español que utiliza Bad Bunny y lo que nos enseña sobre otras variantes peninsulares, incluida la nuestra.
La Academia Puertorriqueña de la Lengua ha reconocido recientemente la contribución del artista a la difusión del español y a la dignificación de formas lingüísticas populares, urbanas y juveniles. Y, como explica Ana Bravo, ese reconocimiento también puede leerse desde Murcia, el español de Puerto Rico comparte con el murciano rasgos esenciales como la tendencia a las sílabas abiertas (ve en lugar de vez), la pérdida de la -s final (está por estás) o ciertos acortamientos y terminaciones vocálicas (matá, patá, tontá, calderá).
Incluso detalles como el 'acho' o el verbo 'esbaratar' encuentran paralelismos claros con nuestra manera de hablar. Una prueba más de que el español no es una lengua uniforme, sino un mosaico vibrante y plural en el que todas las variantes -también la murciana- tienen un lugar legítimo y valioso.
