Apatrigal señala en un comunicado que las imágenes que muestran a una persona escalando por las esculturas de Fonseca muestran una escena difícil de entender: una persona subiendo por la fachada barroca del Colegio de Fonseca (1688), uno de los edificios históricos más valiosos de Compostela, para tomar una fotografía.
Durante siglos, quienes emprendían un viaje a Santiago lo hacían movidos por la fe, la cultura o el deseo de conocer una ciudad única. Viajar era un privilegio, y los visitantes a menudo contemplaban la arquitectura, la historia y el arte con admiración y respeto, aseguran desde Apatrigal.
Hoy en día, la democratización de los viajes es un logro social indiscutible. Pero también estamos presenciando un fenómeno preocupante: el turismo masivo con demasiada frecuencia convierte el patrimonio en un escenario sencillo para lograr una imagen llamativa en las redes sociales. Lo importante ya no es entender lo que estás visitando, sino demostrar que has estado allí.
Escalar una fachada histórica, tocar esculturas, dejar candados, grabar nombres en piedra o usar monumentos como si fueran un parque de atracciones no son anécdotas. Estos son síntomas de una pérdida de respeto por el patrimonio común.
Compostela no necesita más turistas, necesita visitantes mejor informados, más conscientes y más respetuosos. El patrimonio no es una decoración ni un rocódromo. Es un legado que hemos recibido de generaciones anteriores y que tenemos la obligación de transmitir por completo a quienes vengan después de nosotros.
La verdadera experiencia de una ciudad histórica no es conquistar sus monumentos, sino comprenderlos, respetarlos y admirarlos, señala la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural de Galicia .
El turismo masivo, concluye Apatrigal, también nos lleva a gente ignorante que solo persigue hacer tonterías y colgarlas en redes sociales.

