Hoy venía pensando en… la paciencia.
Me decía ayer Victor Lluch que había notado cierta falta de paciencia en el entorno valencianista pese a la llegada de Javier Aguirre. Y puede ser hasta normal con todo lo que nos ha tocado vivir estos últimos años. El mexicano lleva un solo partido y en redes sociales ya arrecieron multitud de críticas. Calma. Que es solo un partido.
Es cierto que Aguirre se equivocó en el planteamiento inicial del encuentro. Insistir en defensa de cinco no tiene ningún sentido. Y es cierto también que el planteamiento de esa primera mitad nos recordó a la peor versión de Corberan. El Valencia se encontró con un gol tempranero y en lugar de ir a por más reculó hasta que el Racing remontó el encuentro. Nada nuevo en este Valencia. Pero insisto, un partido lleva Aguirre.
Y no se le cayeron los anillos al reconocer en rueda de prensa que se había equivocado en ese planteamiento inicial. Tanto es así que lo varió haciendo un cambio en el descanso dando entrada a Danjuma. Nada que ver con Corberán que hasta el minuto sesenta o setenta no tomaba ninguna decisión. Y ese cambio y el de Otorbi hicieron que el Valencia cambiara su cara.
Como dice la frase “toda comparación es odiosa”. Pero resulta inevitable. Después de casi dos años es normal que se compare al de antes con el de ahora, a Corberán con Javier Aguirre. Y es normal también que el aficionado espere cosas distintas de su nuevo entrenador después de haber sufrido al antiguo. Pero esto no ha hecho sino comenzar.
Y por de pronto una de sus decisiones fue meter a Raba en el once titular. Con una actitud distinta de un futbolista que sin duda es de los que más calidad tiene en este equipo, su recuperación puede beneficiar y mucho al Valencia. Tengamos paciencia que como dice el refrán “la paciencia es la madre de todas las ciencias”…

