Hoy venía pensando en… la cita de esta noche en el Roig Arena.
Segundo partido de cuartos de final de la Euroliga ante Panathinaikos. Con la “obligación” entre comillas de ganar después de haber perdido el primero por pequeños detalles. Y digo entre comillas porque hay que darle mucho mucho valor a lo que está y ha hecho Valencia Basket en esta Euroliga. Los griegos tienen un presupuesto de 26 millones frente a los 10 de Valencia y además serán los anfitriones de la Final Four. Casi nada. Si ya de por si es difícil meterse en una final four a eso hay que añadirle que tu rival es Panatinaikos.
Estuve presente el martes en el Roig Arena. El ambiente fue espectacular. El público en pie en los dos últimos segundos en los que la posesión era para Jean Montero para tratar de ganar el partido demuestra que todos los que asistieron eran plenamente conscientes de lo que el equipo se estaba jugando. Y todos salimos con ese sentimiento de rabia que no de decepción de ver lo cerca que estuvo.
Así que hoy, pase lo que pase en el segundo partido estoy seguro que todos vamos a disfrutar. Ya avisó Pedro Martínez al final del primero que el equipo va a seguir jugando a lo que juega, que ni de lejos va a cambiar su estilo. Pese a solo anotar 6 de 33 triples intentados. El técnico no va a renunciar a su idea de juego, a su filosofía aunque se esté más o menos acertado en un partido. Esa es la fórmula que les ha llevado a estar donde están.
Y esto es precisamente, en fútbol, uno de los debes del Valencia de Corberán. No hay estilo ni se sabe a que juega. Valencia Basket sabe que su juego se basa en el lanzamiento triple y en transiciones rápidas. El Valencia a estas alturas de temporada no ha encontrado el camino. Y ahí está la diferencia. Unos pelean por meterse entre los cuatro mejores equipos europeos y los otros por no ser uno de los tres peores equipos españoles de primera división…

