Valencia CF

Cuando el eclipse solar llegó al Valencia CF

El valencianismo vive años de tinieblas desde la llegada de Peter Lim

Eduardo Esteve

Valencia |

Cuando el eclipse solar llegó al Valencia CF
Cuando el eclipse solar llegó al Valencia CF | ondacero.es

No se habla de otra cosa estos últimos días. El eclipse solar. Un fenómeno que no se produce en la península ibérica desde 1912. Normal que haya levantado tanta expectación. Ese momento en el que la luna tapa el sol y todo se convierte en oscuridad.

Un fenómeno que ya lleva sufriendo el valencianismo demasiados años. Hasta la llegada de Peter Lim allá por 2014 el Valencia brillaba como el sol. Especialmente a principios de siglo. Dos ligas, una UEFA, una Supercopa de Europa habían situado al equipo en lo más alto hasta convertirse en el mejor equipo del mundo en 2004. Eran años de felicidad en el valencianismo. El sol, ese astro imprescindible para la vida del ser humano brillaba con todo su esplendor y daba vida a los valencianistas.

Después de unos años titubeantes en los que pareció apagarse volvió a resurgir. Tal vez no tan brillante como a principios de siglo pero seguía brillando clasificándose casi todos los años para disputar la Champions. Pensábamos que sería eterno, que jamás se apagaría su llama. Porque el sol, el Valencia, es su historia, sus títulos, sus leyendas, su prestigio nacional e internacional y sobre todo sus aficionados.

Pero lo peor estaba por llegar. De la mano de Amadeo Salvo y Aurelio Martínez apareció la luna en las vidas de los valencianistas. Llegó Peter Lim para tapar el sol con su negocio. Primero fue un eclipse parcial para convertirse en total a partir de 2019. Y pese a su duración y a los riesgos que según los expertos conlleva mirarlo, los valencianistas se resisten a dejar de hacerlo con la esperanza de que el sol vuelva a brillar. Lo demuestran domingo tras domingo llenando Mestalla. Saben que el fenómeno astronómica pasará como saben también que el sol sigue estando ahí, el Valencia sigue estando ahí.

Ningún eclipse es eterno. Ni el de este miércoles ni el del Valencia. Porque la luna podrá tapar el sol pero nunca destruirlo. Esa es la esperanza que le queda a los valencianistas. Esperar a que la luna pase, que Peter Lim se marche, y el Valencia, el sol, vuelva a brillar como lo ha hecho en multitud de ocasiones en sus más de cien años de historia. Pasará.