La investigación en Benidorm se inició después de un aviso de Interpol, después de que un familiar secuestrado, recibiera videos en los cuales la supuesta víctima aparecía ensangrentada y amenazada con un cuchillo. Los agentes, creyendo que se trataba de un secuestro real y temiendo por la vida del secuestrado movilizaron una gran cantidad de medios policiales.
La Policía Nacional descubrió a los dos en un hotel de Benidorm, donde comprobaron que salían juntos y en actitud amistosa y que todo era una farsa para reclamar 830 euros.
Los dos hombres fueron arrestados por simulación de delito y estafa. Han sido puestos a disposición judicial.

