El motivo ha sido la falta de acuerdo con el Ayuntamiento de Benidorm para renovar el contrato por cuatro años más. Según la organización, en las reuniones mantenidas con el consistorio se había confirmado verbalmente la continuidad del festival y la protección del recinto frente a nuevas adjudicaciones. Sin embargo, finalmente ha habido entendimiento.
Una ruptura que dejará consecuencias económicas importantes para Benidorm, ya que el Low Festival atrae cada verano a unas 65.000 personas, llenando hoteles, apartamentos turísticos, bares y restaurantes de la ciudad.

