La Reserva Marina de Interés Pesquero de Serra d’Irta mantiene un estado ecológico «muy bueno» en el 68,9 % de los tramos de costa evaluados. Así lo revela un estudio del Instituto Universitario de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina de la Universidad Católica de Valencia (IMEDMAR-UCV), que recoge una década de seguimiento científico de este espacio protegido de la provincia de Castellón.
Los resultados los ha presentado el investigador José Tena durante el XIII Congreso Internacional sobre Monitorización y Gestión de Visitantes en Áreas Recreativas y Protegidas (MMV13), celebrado en Valencia. Aunque la valoración general es positiva, el investigador ha insistido en que es necesario mantener la vigilancia sobre los ecosistemas y acompañar el seguimiento científico de medidas de gestión específicas.

La Posidonia comienza a recuperarse
Uno de los aspectos destacados del estudio es la evolución de las praderas de Posidonia oceanica. Después de los efectos de la borrasca Gloria y de las alteraciones detectadas en 2024, las campañas de seguimiento de 2025 apuntan a una recuperación inicial.
«Hemos visto ya cómo la pradera de Posidonia se va recuperando», ha explicado Tena. No obstante, el investigador considera que el objetivo debe ser alcanzar un estado de conservación adecuado y recuperar las condiciones que presentaba este hábitat hace décadas. «Hemos de ir a cómo era esa pradera de Posidonia hace 40 años e intentar llegar a un estado de conservación adecuado», ha señalado.
El seguimiento también ha analizado la presencia de especies invasoras y los efectos del cambio climático. En este sentido, el alga Caulerpa cylindracea, que se está extendiendo por diferentes zonas del Mediterráneo, mantiene por el momento una población controlada en Serra d’Irta, sin indicios actuales de expansión.
Además, los investigadores han detectado síntomas de blanqueamiento en algunos corales, como Oculina patagonica, aunque los indicadores analizados todavía no apuntan a una situación alarmante.

Más de 6.400 peces en el último censo
Otro de los datos destacados de la investigación procede de los censos submarinos. En el último muestreo se contabilizaron 6.470 peces dentro de la reserva marina, frente a los 481 registrados en las zonas de control.
Pese a esta diferencia, Tena ha pedido prudencia a la hora de interpretar los resultados. «El dato es positivo y así lo debemos de interpretar, pero no debe ser categórico», ha advertido. Según ha explicado, las cifras pueden variar de un año a otro y dependen también de que se mantengan los mismos protocolos y condiciones de muestreo.
Reclaman planes de gestión específicos para la reserva
Más allá de los resultados positivos, el investigador del IMEDMAR-UCV considera que uno de los principales retos es pasar del seguimiento científico a una gestión efectiva de los espacios protegidos.
«Actualmente creo que nos quedamos en ese primer paso. Declaramos que un área es un área protegida y hacemos seguimientos anuales. Eso está muy bien, pero realmente no estamos haciendo que funcione esa reserva si no ponemos un plan de gestión adecuado», ha advertido.
Tena defiende que cada reserva necesita medidas adaptadas a sus características y a la biodiversidad que alberga. En el caso de Serra d’Irta, destaca especialmente la riqueza de sus fondos sedimentarios y la presencia de especies y formaciones que no siempre se incluyen en los protocolos habituales.
«Cada área protegida tiene unos valores particulares que deben de ser estudiados de manera individualizada», ha afirmado. Por ello, considera que «no podemos hacer protocolos estándar para todas las áreas marinas en la Comunidad Valenciana».
Conservación y actividad humana, compatibles
El estudio también pone el foco en la convivencia entre la protección del medio marino y las actividades humanas. Para Tena, la pesca, los deportes náuticos y el turismo pueden desarrollarse dentro de estos espacios siempre que exista un control y un equilibrio entre los diferentes usos.
«No solamente es compatible, sino que es necesaria la presencia humana en los espacios protegidos», ha defendido.
Para conseguirlo, reclama planes de gestión efectivos, más recursos y una mayor vigilancia, además de acciones informativas dirigidas a los visitantes.
El investigador ha insistido en la importancia de acercar la riqueza natural de las reservas marinas a la ciudadanía. «La gente lo que no conoce no lo ama y lo que no ama lo desprecia», ha concluido.
Los resultados de esta década de seguimiento confirman el buen estado ecológico de buena parte de la costa evaluada de Serra d’Irta, pero también ponen de manifiesto la necesidad de reforzar su protección con medidas adaptadas a las características de este espacio natural.

