El final de temporada amarilla vino acompañado de emoción y alguna que otra lágrima sobre el verde de La Cerámica. El final de temporada trajo consigo las despedidas de nombres ilustres de la reciente historia amarilla, y estas fueron con honores, como la ocasión lo requería. Marcelino, Alfonso Pedraza y Dani Parejo son ya historia del club de La Plana por méritos propios y el club groguet quiso que su despedida estuviese a la altura.
Los homenajes comenzaron ya en los prolegómenos, cuando a la llegada del bus al estadio una comitiva de la dirigencia amarilla, encabezada por el presidente Fernando Roig y el consejero delegado Roig Negueroles, esperaba al técnico para rendir el primer tributo de la noche. El asturiano, visiblemente emocionado y acompañado por su familia, descubrió un azulejo conmemorativo con su imagendonde se recuerdan sus siete temporadas como técnico amarillo que le convierten en el entrenador con más partidos y victorias en la historia de la entidad. El nombre de “Marce” queda por tanto inmortalizado en el “Passeig Groc”, el muro de la fama amarillo junto a nombres como José Manuel Llaneza, Rodrigo Hernández, Bruno Soriano o Santi Cazorla.
Pero los homenajes más sentidos fueron una vez Sesma López pitó el final y , oficialmente, se puso punto y final a la etapa como amarillos de los protagonistas de la jornada. Si durante el partido el momento más emotivo fue cuando Parejo y Pedraza abandonaron el terreno de juego entre los abrazos de sus compañeros y con la atronadora ovación de la grada, al final posaron con sus familias y la Copa de la Europa League que ambos conquistaron en la temporada 20/21
A partir de ese momento los focos en el post fueron para Marcelino. Visiblemente emocionado y sin poder reprimir las lágrimas, el asturiano participó de la vuelta “al ruedo” amarillo para recibir el cariño de la grada tras siete temporadas en el banquillo amarillo.
La fiesta de La Champions
Al margen de los homenajes la hinchada vila-realense celebró la victoria de su equipo que representa acabar en la tercera posición y, por segunda temporada consecutiva, la consecución de una plaza para la Liga de Campeones. La plantilla colaboró decisivamente para que la fiesta fuese por todo lo alto con una brillante goleada.
Con un campo más amarillo que nunca ( se repartieron 20 mil banderines en el graderío) y al ritmo de los acordes del himno de la Champions, la plantilla dio la vuelta de honor para disfrutar del éxito junto a su hinchada. Y es que será la primera vez en su historia que el “submarino amarillo” disputará la Liga de Campeones dos temporadas consecutivas.
Además el calendario ha querido que el final de la temporada coincidiese con el cierre de las fiestas patronales de la Ciudady el club quiso sumarse a un fin de fiesta total con un castillo de fuegos artificiales. Todo para celebrar que el Villarreal vuelve a ser de Champions.

