Hoy en Más de uno Alicante hemos hablado con el Dr. López sobre la Unidad de Láser Vascular y las posibilidades que ofrece esta tecnología dermatológica para tratar lesiones vasculares de la piel de forma eficaz y segura.
El láser vascular dermatológico emite una luz altamente precisa que actúa directamente sobre los vasos sanguíneos dilatados o alterados sin dañar la piel sana que los rodea. Este enfoque selectivo permite mejorar el aspecto de la piel con muy buenos resultados estéticos y con un procedimiento no invasivo.
Entre las lesiones más frecuentes que pueden tratarse con este tipo de láser se encuentran la cuperosis, los angiomas, los conocidos puntos rubí, los lagos venosos, pequeñas varices superficiales, estrías rojas, cicatrices enrojecidas y queloides. Aunque son lesiones benignas, muchas personas buscan tratamiento por la incomodidad estética que generan.
Tal y como explica el especialista, estas alteraciones no aparecen únicamente en el rostro, aunque es una de las zonas más habituales, sino también en piernas, tronco, labios u otras áreas del cuerpo. La tecnología láser se adapta tanto a la localización como al tipo y profundidad de la lesión.
En la Unidad de Láser Vascular se utilizan plataformas avanzadas como el sistema Cynergy Multiplex, que combina el láser de colorante pulsado y el láser Nd:YAG para tratar vasos a diferentes profundidades, así como el láser V-Beam, especialmente indicado para lesiones vasculares superficiales y benignas.
El tratamiento siempre se personaliza tras una valoración previa, ya que cada lesión y cada tipo de piel requieren parámetros específicos, así como un número de sesiones individualizado. En la mayoría de los casos, el procedimiento es bien tolerado: los pacientes pueden notar una leve sensación de calor o pequeños pinchazos, pero se trata de una técnica rápida y cómoda gracias a los sistemas actuales de protección cutánea.
Respecto a la preparación, el Dr. López recomienda evitar el bronceado antes del tratamiento y utilizar fotoprotección alta, factor 50, durante al menos dos semanas previas. Tras la sesión, los cuidados son sencillos: higiene diaria de la zona tratada, aplicación de agentes reparadores y protección solar estricta para favorecer la recuperación y mantener los resultados.
El número de sesiones dependerá del tipo de lesión, su tamaño y profundidad. Algunas mejoran notablemente en una sola sesión, mientras que otras requieren varias, siempre bajo seguimiento médico.
Este tipo de tratamiento está indicado para cualquier persona que presente una lesión vascular cutánea y desee mejorar su aspecto de forma segura, siempre acudiendo a centros especializados y profesionales con experiencia en tecnología láser dermatológica.
