Más de 20 años de investigación que ahora se traducen en 10 minutos. Es el tiempo que necesitan los profesionales sanitarios para poder ver en detalle la actividad eléctrica del corazón en tiempo real y de forma no invasiva. Y esto es gracias a una nueva tecnología denominada Corify que ha desarrollado el Hospital público Gregorio Marañón de la Comunidad de Madrid.
El proyecto ha sido desarrollado por el Servicio de Cardiología del Laboratorio de Investigación Traslacional del Marañón, con la colaboración de su Instituto de Investigación Sanitaria y la Unidad de Apoyo a la Innovación y junto a la Universidad Politécnica de Valencia (UPV).
Hablamos del primer sistema no invasivo en el mundo de mapeo global del corazón. Consiste en un chaleco con electrodos que, adheridos al tronco del paciente, registran de forma simultanea la actividad eléctrica en todas las cavidades del órgano principal del aparato circulatorio, de manera rápida y precisa.
"Hasta ahora hemos usado el sistema electrocardiográfico que tiene más de 100 años de antigüedad y sigue siendo la herramienta más útil. Se han desarrollado técnicas invasivas introduciendo catéteres para tratar de forma más eficaz las arritmias, pero son procedimientos de riesgo y llevan tiempo. Ahora nos encontramos delante del primer sistema de mapeo global en tiempo real no invasivo, que identifica los sitios que tenemos que tratar para curar la arritmia. Es un sistema independente y permite analizar cuál es el efecto de los tratamientos que estamos aplicando en el momento que lo estamos haciendo", ha detallado Felipe Atiencia, cardiólogo del Hospital Gregorio Marañón y responsable del área de investigación.
Uno de los beneficios más importantes de este dispositivo es que los médicos pueden observar una representación tridimensional y no es necesario practicar cateterismos, una tomografía axial computerizada (TAC) o una resonancia previa para obtener un diagnóstico, algo que mejora la seguridad y la comodidad de los pacientes. "Este sistema sirve para hacer tratamientos precisos con el mínimo daño posible porque no hay que meter catéteres", ha explicado la consejera de Sanidad, Fátima Matute.
Además, el propio hospital puede reducir significativamente los costes asociados al manejo de arritmias, ya que el área de Cardiología es una de las que más recursos y pacientes incluye.
"Se trata de un sistema que nos permite de forma no invasiva ver que sucede en el corazón, colocamos los electrodos con el escáner, reconstruimos tridimensionalmente el torso del paciente, el escáner automáticamente registra donde están las señales y con ello y un sistema de IA es capaz de saber como es la constitución del corazón y qué pasa en cada punto del corazón. Con un sistema de colores, que van del rojo al morado, indica cuánto tiempo tarda en propagarse la señal y permite al profesional ver exactamente de dónde procede la arritmia para poder tratarla", ha indicado Andreu Climent, cofundador de Corify e investigador del Gregorio Marañón.
Es sistema, además de detectar arritmias, también puede ayudar durante el implante de un marcapasos. "Ahora mismo los marcapasos se implantan y confías que el dispositivo esté bien colocado. Pero lo que nosotros estamos haciendo es, mientras el clínico está colocando los catéteres del marcapasos, le enseñamos latido a latido cómo es el corazón, qué es lo que está haciendo, para asegurarnos que la colocación del marcapasos sea la correcta", ha subrayado Climent.
De momento, se ha aplicado en unos 1.800 pacientes, entre la fase de ensayo clínico y posteriores, con muy buenos resultados, con beneficios tanto para el profesional como para el paciente. El Gregorio Marañón no es el único centro hospitalario que está usando esta tecnología, también se ha probado en el Hospital Clínic de Barcelona, en el Hospital de Bellvitge (HUB) de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) o en el Hospital Clínico de Zaragoza.
Las arritmias afectan a millones de personas en el mundo
Las arritmias, como la fibrilación auricular y la taquicardia ventricular, afectan a millones de personas en todo el mundo, conllevando riesgos significativos para la salud.
Más de un 30% de los adultos padecerá algún tipo de esta patología, lo que supone incrementar el riesgo de mortalidad y también de sufrir ictus e insuficiencia cardiaca, un problema que, además, va en un aumento. Los métodos tradicionales para el estudio eléctrico del órgano principal del aparato circulatorio son menos eficaces, más incompletos o necesitan ir asociados a sistemas radiológicos complejos y más perjudiciales para el paciente.
La tecnología Corify facilita el diagnóstico antes de decidir si una intervención es necesaria y ayuda a los clínicos a identificar la región del corazón que origina la irregularidad y desigualdad en su funcionamiento. Esta tecnología ha obtenido la certificación CE y esto permite su venta comercial en la Unión Europea y su uso en hospitales y centros de atención cardiaca de viejo continente.
Corify fue elegida como la innovación del año por el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología de la Comisión Europea en 2020.

