PREMIO QUIJOTE FOTOGRAFÍA

Pedro Herráiz conquista el Premio Nacional Quijote de Fotografía dos años después de perder su estudio en la DANA

El fotógrafo vinculado a Carboneras de Guadazaón ha ganado el galardón en la categoría Bebé e Infantil tras reconstruir prácticamente desde cero su estudio valenciano, arrasado por cerca de dos metros de agua en octubre de 2024.

Onda Cero Cuenca

Cuenca |

Pedro Herraiz

El fotógrafo Pedro Herráiz ha convertido una de las etapas más difíciles de su trayectoria en un reconocimiento nacional. El profesional, muy vinculado a Carboneras de Guadazaón, acaba de ganar el Premio Nacional Quijote de Fotografía 2026 en la categoría Bebé e Infantil, apenas dos años después de que la DANA de Valencia destruyera prácticamente por completo su estudio.

Herráiz explica que su relación con la fotografía comenzó de forma casi accidental y terminó especializándose en fotografía infantil después de una experiencia personal especialmente dura: la enfermedad de su hija. Durante aquel periodo continuó formándose y una de las imágenes realizadas junto a su familia terminó siendo utilizada en una campaña solidaria. A partir de ahí decidió profesionalizar su trabajo y abrir su propio estudio.

El 29 de octubre de 2024, la DANA inundó el local con cerca de dos metros de agua. Equipos, ordenadores, discos duros y buena parte de las instalaciones quedaron destruidos. “Prácticamente nos dejó a cero”, recuerda. Durante meses estuvo sin poder trabajar y llegó incluso a plantearse abandonar la fotografía, hasta que el apoyo de compañeros, clientes y otros profesionales le animó a reconstruir el negocio. Fotógrafos de toda España llegaron a recaudar cerca de 35.000 euros para ayudar a los profesionales afectados de la zona.

Desde entonces, Herráiz decidió presentar con mayor frecuencia sus trabajos a certámenes profesionales. En 2026 ha acumulado nueve nominaciones entre los Premios Quijote y Luces de Granada y ha conseguido finalmente el primer premio nacional con una imagen protagonizada por una deportista amamantando a su bebé mientras realiza una postura de gimnasia en suspensión.

La fotografía nació de una sesión realizada en agosto y combina las dos especialidades de su protagonista: la maternidad y la gimnasia. Herráiz explica que tanto la madre como la niña participaron con naturalidad en una composición que terminó convirtiéndose en una de sus imágenes más reconocidas.

Tras años marcados por la enfermedad de su hija, la pandemia y la pérdida de su estudio por la DANA, el fotógrafo resume su experiencia con una idea: “En la vida hay que luchar por lo que te gusta” y continuar adelante incluso después de los golpes más duros.

Pedro Herraiz
Pedro Herraiz | Onda Cero Cuenca