El dispositivo de control de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) se reforzará este año en Baleares con nuevas medidas para combatir el fraude académico y el uso de tecnologías como la Inteligencia Artificial durante los exámenes. Entre las novedades, destaca la incorporación de detectores de radiofrecuencia para localizar dispositivos electrónicos no autorizados en las aulas.
Los nuevos sistemas permitirán identificar la presencia de aparatos ocultos, como teléfonos móviles, auriculares o pinganillos. En caso de que los técnicos encargados de vigilar las pruebas detecten indicios de irregularidades, se realizarán las comprobaciones oportunas y, si se confirma el fraude, se aplicarán sanciones en función de la gravedad de los hechos.
La vicerrectora de Estudiantes de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Cristina Moreno, ha explicado que el objetivo es “garantizar la igualdad, la integridad y la transparencia” durante la celebración de la PAU.
Además, el nuevo protocolo establece distintos tipos de infracciones. Se considerarán faltas leves acciones como mirar de manera esporádica el examen de otro alumno; faltas graves, la comunicación entre estudiantes para obtener respuestas; y faltas muy graves, la suplantación de identidad o el uso de dispositivos electrónicos para copiar. En los casos más severos, las sanciones podrán implicar la calificación de cero en todos los exámenes e incluso la exclusión de la convocatoria.
Desde la Conselleria de Educación y la Universidad reconocen que el uso fraudulento de nuevas tecnologías en los exámenes es un problema creciente en toda España, por lo que consideran necesario endurecer los controles para preservar la limpieza del proceso de evaluación.
La intención de las autoridades académicas es que este sistema de detección mediante radiofrecuencia pueda extenderse también a los exámenes universitarios en el futuro.

