Los contratos menores deberían ser algo excepcional, pero las administraciones los han convertido en norma. Son contratos con limitaciones legales en cuantía, pero que los ayuntamientos y gobiernos los usan para cuestiones recurrentes que no suponen un imprevisto. Recurrir a esta figura les permite saltarse los procesos de licitación y adjudicación.
Aunque esta práctica es habitual, sí es cierto, nos explica David, que no todas las administraciones facilitan de la misma manera el acceso a esta información. El ayuntamiento de Gijón, del que acaba de subir a la plataforma 60.000 contratos, es de los que lo ponen muy fácil. Otras no. El gobierno asturiano es ejemplo de todo lo contrario. Pone muchas trabas para poder manejarse con los datos, y tampoco responde a las solicitudes de información pese a que la norma está del lado del ciudadano.
Se trata de un proyecto que pretende velar por el derecho del ciudadanos a saber a dónde van a parar sus impuestos. David cree que nos fijamos en las grandes cifras, pero es en las pequeñas cuando se descubren muchas "curiosidades". La sindicatura de cuentas fiscaliza algunos de esos contratos, aunque se le hace muy poco caso.Lo hace de modo altruista, aunque David recibe donaciones o tiene mecenas que le ayudan a mantener el proyecto que protagoniza nuestro ESPACIO RESERVADO.
