A veces basta con un dibujo para entender lo que está pasando. El humor gráfico tiene esa capacidad: coger una noticia, darle una vuelta y mostrarnos algo que quizá no habíamos visto a simple vista. Una viñeta puede resumir en unas pocas líneas una situación política, económica o social que ocuparía páginas y páginas en un periódico.
Además, el humor gráfico nos ayuda a mirar la actualidad con cierta distancia. Cuando todo son titulares, cifras y declaraciones, una buena viñeta introduce una pausa y, de paso, una sonrisa. Pero no se trata solo de hacer gracia. Muchas veces el humor sirve para poner el dedo en la llaga, señalar una contradicción o cuestionar aquello que damos por normal.
Por eso, las viñetas son también una forma de interpretar la realidad. El dibujante elige qué aspecto destacar y cómo presentarlo, de manera que detrás de un dibujo aparentemente sencillo suele haber una opinión y una lectura concreta de los hechos. Esto obliga al lector a pensar, incluso cuando no está de acuerdo con el mensaje.

