Los restos arqueológicos hallados en la Avenida Monreal de Huesca ya pueden visitarse en su ubicación original al haber finalizado los trabajos de colocación y puesta en valor. Se trata de una singular construcción romana descubierta en los números 1 y 5 de esta vía que incorpora además un panel informativo para facilitar su comprensión y contextualización histórica. La construcción fue desmontada parcialmente entre los siglos X y XI, ya que sobre ella se levantaron viviendas, calles y otras edificaciones.
Los restos corresponden a una gran construcción romana elaborada mediante sillares de roca arenisca de gran tamaño. Aunque solo se conserva una parte, se sabe que tenía forma cuadrangular y que dos de sus laterales medían aproximadamente 24 y 22 metros, respectivamente, con una altura de entre 1,5 y 2 metros. La función de este gran depósito, que no estuvo cubierto y cuyo interior era diáfano, sin compartimentación, sigue siendo una incógnita. Durante la excavación se constató que se encontraba colmatado por limos, de los que se recuperó una gran cantidad de vasijas datadas entre los siglos I y II d. C., algunas de ellas en un extraordinario estado de conservación. La actuación se completa con la instalación de un panel informativo que permite contextualizar históricamente el yacimiento y explicar sus principales características.
Este recurso sitúa los restos en el marco de la Osca romana, cuyo periodo de mayor esplendor se desarrolló entre finales del siglo I a. C. y el siglo II d. C., cuando la ciudad, convertida en municipio romano, alcanzó un notable desarrollo urbano, y recuerda que, aunque el núcleo principal se localizaba en el actual casco antiguo, también se han documentado construcciones relevantes en espacios situados fuera de ese ámbito central.

