Las cuatro instituciones han presentado alegaciones contra este proyecto, impulsado por el Ministerio de Transportes, ya que reclaman un trazado de doble vía electrificada y de altas prestaciones, frente a la propuesta del Gobierno de España de mantener una única vía convencional.
El Ministerio prevé ese trazado con un solo raíl para las dos direcciones en el tramo entre Teruel y Sagunto, lo que obligaría a fijar límites de velocidad de 75 kilómetros por hora en algunos puntos. En cambio, el tramo entre Zaragoza y la capital turolense sería de dos vías y contaría con una inversión de 1.500 millones de euros. El presidente del Gobierno aragonés, Jorge Azcón, califica esta medida como injusta y carente de sentido, ya que generaría un cuello de botella y lastraría los proyectos logísticos de nuestro territorio.
El Gobierno de Aragón considera que el Corredor Cantábrico-Mediterráneo es una infraestructura clave para reforzar la posición de la Comunidad como gran nodo logístico del sur de Europa y para mejorar la conexión entre los principales centros productivos, industriales y portuarios del país. La presentación conjunta de estas alegaciones evidencia la unidad institucional de Aragón en defensa de una infraestructura que contribuya a generar nuevas oportunidades económicas, fortalecer la competitividad empresarial, impulsar la cohesión territorial y mejorar la conectividad entre Zaragoza, Teruel, la Comunidad Valenciana y el norte peninsular.
Desde la Delegación del Gobierno en Aragón califican como incompresible que el Partido Popular dejara morir el proyecto y ahora lo tome por bandera. Creen que es curioso que sólo vean ahora el potencial de esta infraestructura.

