Modernizar el espacio y recuperar el encanto original de la Lonja de Zaragoza. Sobre esas premisas se asienta el proyecto encargado por el Ayuntamiento para la adecuación del interior de la sala hipóstila de este edificio señero del siglo XVI, en plena Plaza del Pilar.
Aunque durante semanas se ha barajado una posible intervención de la segunda planta, la alcaldesa Natalia Chueca ha recalcado que la actuación se va a centrar exclusivamente en el interior de la planta calle. “No es una necesidad ni un proyecto que tenga como alcaldesa. Lo más importante es dignificar la sala hipóstila”.
En concreto, el proyecto prevé recuperar el acceso principal de la calle Don Jaime, porque además de ser la entrada original, resulta más accesible que la que da a la plaza. Según ha detallado el arquitecto Miguel Tutor, también se concentrarán los espacios de servicios básicos en las cuatro esquinas de la gran estancia para dejar diáfana la zona central.
Esta redistribución resaltará el valor arquitectónico de la sala, permitiendo al visitante observar mucho mejor que hasta ahora las columnas o las bóvedas y sus claves. Será visible por ejemplo el altar del Ángel Custodio, actualmente tapado por los paneles de la exposición de Bassat.
Las redes de telecomunicaciones, datos o electricidad se renovarán y se colocarán bajo el suelo para dotar a la sala de servicios del XXI pero sin apenas intervención. Además, las exposiciones tendrán como soportes paneles más ligeros y flexibles, lo que permitirá también adaptar el espacio y hacerlo adecuado también para otro tipo de usos de interés y todavía por definir.
Plazos y financiación
El proyecto será remitido ahora a la Comisión Provincial de Patrimonio. La previsión es que las obras, que implicarán el cierre de la Lonja, se desarrollen a lo largo de 2026. El presupuesto superará los 2,5 millones de euros.
La alcaldesa ha reiterado que la intervención será respetuosa con la estructura de este edificio civil, que, durante años, fue el más importante de la ciudad. Un símbolo de la riqueza de Zaragoza en tiempos de la Corona de Aragón. Sólo Barcelona, Mallorca y Valencia, también pertenecientes al reino, tenían edificios similares.
Cabe recordar además que la Lonja, junto a la catedral de la Seo y la plaza y la Basílica del Pilar, aspira a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

