El entrenador del Málaga Sergio Pellicer nos visita hoy en el Asador Iñaki, en nuestro programa Onda Deportiva Málaga. El técnico castellonense llega "con la rabia por la derrota en Huesca pero pensando ya en el Cádiz". De cara a la primera sesión de entrenamiento de esta tarde, Pellicer espera recuperar a Dorrio y Dani Sánchez.
Sobre Izan Merino y su posibilidad de disputar el Mundial sub-20, opta el entrenador por no precipitarse ni preocuparse hasta que no se sepa si realmente se marcha. "Cuando vengan las noticias lo afrontaremos de la mejor manera, yo deseo lo mejor para Izan, porque, al final, creo que es un jugador que está dando pasos". Lo que sí reivindica, la unificación de horarios que evite sentirse perjudicado por casos así.
Contento y positivo del balance de los cinco primeros partidos y de la plantilla confeccionada, pese a las lesiones de larga duración, "creo que hemos ido a un nivel competitivo alto, la temporada va a ser larga y todos van a tener su momento". Respecto a su juego, "no somos un equipo de estrellas, nosotros somos un equipo de sentimiento colectivo, un sentimiento de que cuando se equivoca un compañero, el otro compañero ese error lo reduce".
"Este año he dado un paso más en el tema hábitos, he cambiado cosas en el comedor, estamos cambiando cosas en el día a día de trabajo, que no es, como digo, ser enemigo de los jugadores, sino ser guía para hacer los mejores, y en ese caso somos muy exigentes y los chicos están respondiendo a las mil maravillas", nos cuenta el castellonense sobre esta temporada.
El último baile
"Nadie tiene que quedarse perpetuo en un sitio, yo voy a La Rosaleda como si fuera mi último partido. Lo dije en el sentido de que yo no quiero estar en los sitios perpetuo, quiero ganármelo y ¿cómo nos lo ganamos? ganando, dando un paso hacia adelante y los jugadores también, yo creo que ellos están preparados. El año pasado me decían falta de ambición, pues es un mensaje de ambición y de ir a full, de ir con el gancho y de ser competitivos y que vean que nadie está acomodado", se reafirmaba el técnico sobre esa idea ya trasladada de que está ante su último año.
Y aunque siente el cariño de la gente, también tiene claro Pellicer que "aquí pasamos del amor al odio en 0-1, 1-0, eso es así, pero yo lo entiendo, hay que diferenciar la persona a lo profesional".
