La economía malagueña mantiene en 2026 una evolución "claramente positiva y más dinámica" que la media andaluza y nacional en buena parte de los indicadores analizados, según se desprende del barómetro económico del primer semestre la provincia de Málaga del Colegio de Economistas.
Así, aunque las previsiones de crecimiento apuntan a una progresiva moderación del PIB respecto a los elevados ritmos observados tras la recuperación económica, Málaga continúa situándose como uno de los territorios con mayor capacidad de crecimiento, con una previsión del 2,5% para 2026 frente al 2,2% de España y el 2,0% de Andalucía.
En el mercado laboral destacan especialmente los buenos resultados de la provincia. En concreto, el empleo crece un 6,21% interanual, muy por encima de Andalucía (4,08%) y España (2,42%), mientras que el número de desempleados disminuye un 11,9%, "confirmando la fortaleza de la actividad económica y la capacidad de generación de empleo". Asimismo, han añadido que la afiliación a la Seguridad Social mantiene una evolución favorable, reforzando esta tendencia.
Por otro lado, han añadido que el turismo continúa siendo uno de los principales motores de crecimiento. Se observan incrementos significativos tanto en viajeros alojados como en pernoctaciones hoteleras, destacando especialmente el comportamiento de la demanda internacional.
El aumento de las pernoctaciones de extranjeros, la elevada ocupación hotelera y el crecimiento del tráfico aéreo reflejan el atractivo de Málaga como destino turístico consolidado y con capacidad de seguir impulsando la economía provincial. También sobresale "la extraordinaria evolución" de los apartamentos turísticos, especialmente entre los visitantes internacionales.
Construcción
El sector inmobiliario y de la construcción mantiene "una notable fortaleza". El volumen de hipotecas aumenta cerca del 12%, la compraventa de viviendas sigue creciendo y el precio de la vivienda registra un incremento superior al 14%, situándose muy por encima de los niveles regionales y nacionales.
Esta evolución refleja una elevada demanda residencial y de inversión, aunque también "puede generar tensiones de accesibilidad a la vivienda si la oferta no crece al mismo ritmo como venimos señalando". Desde la perspectiva empresarial, los datos muestran una situación más heterogénea. Aunque continúa la creación de sociedades mercantiles, se aprecia una ligera reducción respecto al año anterior y un importante descenso del capital suscrito.
Además, aumenta significativamente el número de sociedades disueltas y retrocede el índice de confianza empresarial. Estos indicadores "sugieren una mayor cautela por parte del tejido empresarial, influida posiblemente por la incertidumbre económica internacional, el coste de financiación y la moderación prevista del crecimiento económico".
En cuanto a los precios, la inflación se mantiene en torno al 3,2%, niveles a los que desafortunadamente ya se está acostumbrando el mercado, ante la imposibilidad de bajarla. La inflación subyacente cercana al 3% apunta a una progresiva estabilización de los precios, aunque sigue siendo un factor que condiciona el consumo y los costes empresariales.
Sector exterior
Por último, el sector exterior presenta un crecimiento relevante tanto de exportaciones como de importaciones, reflejando un elevado nivel de actividad económica y una mayor integración comercial de la provincia. Sin embargo, el ritmo superior de crecimiento de las importaciones respecto a las exportaciones "podría traducirse en un deterioro relativo del saldo comercial".
En suma, en conjunto, "Málaga presenta una economía sólida, dinámica y con perspectivas favorables de crecimiento a medio plazo. El buen comportamiento del empleo, el turismo, la construcción y la actividad comercial compensa las señales de cautela empresarial y la desaceleración prevista del crecimiento económico".
La provincia continúa mostrando "un mejor desempeño que Andalucía y España en numerosos indicadores, consolidando su posición como uno de los principales polos de crecimiento económico del país", si bien "deberá afrontar retos relacionados con el acceso a la vivienda, la sostenibilidad del crecimiento turístico y el fortalecimiento de la confianza empresarial, sin olvidar el gran reto de la adecuación de la oferta energética a la demanda actual y especialmente futura".
