La condición física cardiorrespiratoria podría convertirse en una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades mentales y neurocognitivas. Así lo demuestra un estudio internacional publicado en la revista Nature Mental Health, en el que participa la Universidad de Granada (UGR) y que ha sido liderado por investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha.
El trabajo analiza la capacidad del organismo para suministrar oxígeno durante el ejercicio físico y su relación con el desarrollo de trastornos como la depresión, la demencia o los trastornos psicóticos. Para ello, los investigadores realizaron una revisión sistemática y un metaanálisis que reúne la evidencia científica disponible procedente de estudios con más de cuatro millones de personas.
Entre los participantes en la investigación se encuentra el catedrático de la UGR Francisco Ortega Porcel, del Departamento de Educación Física y Deportiva y del Grupo Profith del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS). El estudio ha sido liderado por Bruno Bizzozero Peroni y cuenta como primera firmante con Valentina Díaz Goñi, ambos investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha.
La condición física cardiorrespiratoria reduce el riesgo de demencia y depresión
Los resultados muestran una relación clara entre una mejor condición física cardiorrespiratoria y un menor riesgo de sufrir enfermedades mentales y neurocognitivas.
Las personas con mejores niveles de forma física presentan:
- Hasta un 36% menos de riesgo de desarrollar depresión.
- Un 39% menos de probabilidades de padecer demencia.
- Un 29% menos de riesgo de sufrir trastornos psicóticos.
Los investigadores también destacan que no es necesario alcanzar un nivel físico excepcional para obtener beneficios. Incluso pequeñas mejoras pueden marcar la diferencia.
Un incremento de un MET (equivalente metabólico), una unidad utilizada para medir el gasto energético, se asocia con una reducción significativa del riesgo de depresión y demencia. Como referencia, caminar despacio requiere aproximadamente dos MET, es decir, el doble de energía que permanecer en reposo.
¿Por qué el ejercicio físico protege la salud del cerebro?
Según explica el estudio, existen varios mecanismos biológicos que podrían explicar esta relación. Entre ellos destacan la disminución de la inflamación, la mejora de la plasticidad cerebral y el fortalecimiento de regiones clave para la memoria y el aprendizaje, como el hipocampo.
Estos efectos refuerzan la idea de que el ejercicio no solo beneficia al corazón y al sistema cardiovascular, sino que también desempeña un papel esencial en la protección del cerebro frente al deterioro cognitivo y las enfermedades mentales.
La condición física cardiorrespiratoria podría convertirse en un indicador temprano de riesgo
Los autores consideran que estos hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud pública.
Bruno Bizzozero y Valentina Díaz destacan que las enfermedades mentales y la demencia representan uno de los principales desafíos sanitarios a nivel mundial, por lo que fomentar el ejercicio físico para mejorar la condición cardiorrespiratoria podría convertirse en una estrategia preventiva accesible, eficaz y de bajo coste.
Además, sostienen que evaluar la condición física de la población podría facilitar la identificación temprana de personas con mayor probabilidad de desarrollar patologías como la depresión o la demencia, permitiendo intervenir antes de que aparezcan los síntomas.
Pese a la solidez de los resultados, los investigadores advierten de que todavía existen aspectos que requieren más investigación.
El catedrático de la UGR Francisco Ortega señala que la evidencia disponible sigue siendo limitada para otros trastornos mentales distintos a los analizados y que aún existen pocos estudios centrados en niños, adolescentes y personas mayores.
Asimismo, la mayoría de los trabajos incluidos en el metaanálisis proceden de Europa y Estados Unidos, por lo que será necesario ampliar las investigaciones a otras regiones del mundo para obtener conclusiones más representativas de la población global.
Los autores también consideran imprescindible desarrollar nuevos estudios longitudinales que permitan comprender mejor la relación causal entre la condición física cardiorrespiratoria y la aparición de enfermedades mentales y neurodegenerativas.
Pese a estas limitaciones, la investigación abre una nueva vía para incorporar la mejora de la condición física cardiorrespiratoria mediante el ejercicio físico en las políticas de salud pública y en las estrategias de prevención del deterioro cognitivo.
En conjunto, el estudio concluye que mantener una buena forma física no solo ayuda a vivir más años, sino también a hacerlo con una mejor salud mental y cerebral, convirtiendo el ejercicio físico en una herramienta clave para proteger tanto el cuerpo como la mente.

