El Almería regresó de Castalia con un empate (1-1) que mantiene intactas sus opciones de alcanzar la final del playoff de ascenso. Más allá del resultado en sí, el encuentro deja un dato significativo para los rojiblancos: por primera vez en más de una década afrontarán el partido de vuelta de unas semifinales sin la obligación de remontar una desventaja.
La situación recuerda inevitablemente a la vivida en la temporada 2012/13, la última ocasión en la que el conjunto almeriense logró un resultado positivo en la ida de una semifinal por el ascenso. Aquel equipo dirigido por Javi Gracia igualó también 1-1 a domicilio, en su caso frente a Las Palmas en el Estadio de Gran Canaria. La eliminatoria se resolvió días después en el Mediterráneo, donde los rojiblancos vencieron por 2-1 en la prórroga para obtener el pase a la final.
Desde entonces, la historia del Almería en los playoffs había seguido un guion muy distinto. En sus tres participaciones posteriores siempre comenzó las semifinales con una derrota. En la campaña 2019/20 cayó por 1-0 frente al Girona en Montilivi. Un año más tarde volvió a cruzarse con el conjunto catalán y sufrió un severo 3-0 en el primer encuentro. El precedente más reciente llegó la pasada temporada, cuando el Oviedo se impuso por 1-2 en el UD Almería Stadium.
Por eso, el empate conseguido ante el Castellón supone una novedad importante respecto a los intentos anteriores. Aunque la eliminatoria permanece abierta y sin un favorito claro sobre el marcador, el contexto beneficia a los almerienses de cara al duelo decisivo.
El valor clasificatorio
La igualdad reflejada en el 1-1 de la ida no implica que ambos equipos afronten la vuelta en las mismas condiciones. El Almería concluyó la fase regular en tercera posición, por delante del Castellón, y esa mejor clasificación le concede una ventaja reglamentaria. En caso de que el encuentro de vuelta finalice nuevamente en empate y la igualdad se mantenga también después de la prórroga, el equipo rojiblanco obtendría el billete para la final sin necesidad de acudir a una tanda de penaltis.
Se trata de un escenario muy diferente al que vivió en sus tres playoffs más recientes, cuando siempre tuvo que afrontar el segundo partido con la presión añadida de revertir un resultado adverso. Esta vez, el conjunto de Rubi llega a la cita decisiva con la eliminatoria equilibrada y con el respaldo de una posición privilegiada conseguida durante los 42 encuentros de la temporada regular.

